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jueves, 23 de julio de 2015

Platero sufi

En la portada del blog http://circulo-oriente.blogspot.com.es/     aparece este texto de Ibn  Arabi de Murcia:

"Has de saber que aquel que realiza la Futuwwah
es situado delante, cerca del Señor de los hombres.

Preferir el otro a sí mismo, he ahí el adorno del caballero (fatà).
Sea este quien sea, honor a él.

La impetuosidad de las pasiones no lo agitan,
siempre firme como una montaña.

Ninguna pena lo aflige, ningún miedo lo despoja
de sus nobles virtudes en el fragor de su combate.

Mira cómo, él solo, ha derribado los ídolos.
Así es él: suave y duro a un tiempo".

Ibn 'Arabî (Murcia, 1165-Damasco, 1240)
 
Este "suave y duro a un tiempo" me ha recordado enseguida a la descripción que hacía Juan Ramón Jiménez del burrito Platero en "Platero y yo":
 
"Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña...; pero fuerte y seco por dentro, como de piedra."

Y unas líneas después dice que Platero tiene "acero y plata de luna, al mismo tiempo".

En la misma obra, en el capítulo 50, Juan Ramón Jiménez describe a la flor del camino como modelo de belleza y fortaleza:
La flor del camino
¡Qué pura, Platero, y qué bella esta flor del camino!
Pasan a su lado todos los tropeles -los toros, las
cabras, los potros, los hombres-, y ella, tan tierna y
tan débil, sigue enhiesta, malva y fina, en su vallado
sólo, sin contaminarse de impureza alguna.
Cada día, cuando, al empezar la cuesta, tomamos el
atajo, tú la has visto en su puesto verde. Ya tiene a su
lado un pajarillo, que se levanta -¿por qué?- al
acercarnos; o está llena, cual breve copa, del agua
clara de una nube de verano; ya consiente el robo de
una abeja o el voluble adorno de una mariposa.
Esta flor vivirá pocos días, Platero, aunque su
recuerdo podrá ser eterno. Será su vivir como un día
de tu primavera, como una primavera de mi vida...
¿Qué le diera yo al otoño, Platero, a cambio de esta
flor divina, para que ella fuese, diariamente, el
ejemplo sencillo y sin término de la nuestra?
 

Me gusta cómo habla Juan Ramón de esta "flor divina". ¿Acaso no somos nosotros, los humanos, y todo lo que vemos y tocamos, algo "divino", y no meras cosas para usar y tirar? (Este es un mensaje para todo aquél que trate mal a los demás: neo-liberales, terroristas, manipuladores, corruptos, maltratadores, etc.).

Aquí hay el enlace de un artículo donde explica el conocimiento que tenía Juan Ramón de la mística andalusí:
http://www.islamyal-andalus.es/2/index.php/historia-4291/andaluces/6742-juan-ramon-jimenez
 


domingo, 26 de abril de 2015

Ibn Arabi de Murcia en el recuerdo de su legado

Un artículo muy interesante sobre el legado de Ibn Arabi de Murcia, su profunda relación con el islam original del Profeta y cómo una parte de la comunidad islámica ha distorsionado el islam original del Profeta hasta convertirlo en una mera religión dogmática y carente de corazón:




http://www.webislam.com/articulos/99878-a_proposito_del_aniversario_de_ibn_arabi_o_la_recuperacion_del_islam_perdido.HTML




Sabiendo que los piratas y asesinos del EI están en las puertas de Damasco, tiemblo al pensar que pueden ir al cementerio donde está enterrado Ibn Arabi y destruir su tumba, respetada y venerada por millones de personas desde hace muchos siglos.

jueves, 2 de abril de 2015

El encuentro de Ibn Arabi con un rebaño de onagros

En uno de sus episodios de juventud, uno de los sabios más grandes después del Profeta, Ibn Arabi de Murcia, cuenta esta anécdota y su profundo significado, según lo recoge Asín Palacios en su conocido libro "El islam cristianizado":

"En la época de mi disipación, iba yo de viaje cierto día en compañía de mi padre, entre Carmona y Palma, cuando topamos con un rebaño de onagros o asnos salvajes que estaban paciendo. Era yo entonces muy apasionado por su caza; y los criados habíanse quedado atrás, muy lejos de nosotros. Reflexioné un instante y formé en mi corazón el decidido propósito de no hacer daño ni a uno tan sólo de aquellos animales; pero así que el caballó alazán que yo montaba los vió, lanzóse hacia ellos relinchando de gozo; lo refrené con violencia para detenerlo, hasta que llegué adonde los asnos salvajes pacían, y entonces, a pesar de que en la mano llevaba mi lanza y de que el caballo se metió entre ellos, de modo que el hierro de mi lanza pasaba rozando en las gibas de los onagros, todos ellos siguieron paciendo tranquilos, sin que ni un solo levantase la cabeza, hasta que acabé de atravesar el rebaño. Alcanzáronme entonces mis criados, y sólo entonces, es decir, delante de ellos, echaron a correr los onagros huyendo.

Hasta que no entré en este camino, quiero decir, el camino de Dios, no conocí la causa de aquel hecho. Entonces, reflexionando sobre lo que es el trato social, comprendí que la causa de aquel extraño fenómeno de los onagros fue ésta, a saber: que 


LA CONFIANZA QUE EN MI ALMA SENTÍ HACIA ELLOS SE COMUNICÓ TAMBIÉN A SUS ALMAS RESPECTO DE MI."

Mi experiencia en el curso de coaching con caballos (ver http://creandoconlatartamudez.blogspot.com.es/2013/10/no-le-puedes-mentir-un-caballo.html) me dejó entrever lo mismo que a Ibn Arabi: el caballo (o un onagro, es igual) es el espejo de tu interior, es decir, si delante del caballo tienes miedo, el caballo lo tendrá de ti, porque para él no eres más que un depredador; en cambio, si delante del caballo confías en ti, el caballo confiará en ti y te verá como a un igual, como a un alfa. Y con las personas pasa lo mismo. 

Por otro lado, esta anécdota muestra cómo era la fauna del medievo en la península: había todavía rebaños de animales en libertad.