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domingo, 4 de junio de 2017

La violencia según Krishnamurti

Según el texto recogido en su libro de entrevistas "Libérese del pasado", Jiddu Krishnamurti dice:

"La violencia no sólo es matar a otro. Hay violencia cuando uno emplea una palabra agresiva, cuando hace un gesto de desprecio a una persona, cuando obedece porque tiene miedo. De modo que la violencia no es sólo la matanza organizada en nombre de Dios, en nombre de la sociedad o del país, la violencia es mucho más sutil, más profunda, y estamos investigando la profundidad de la violencia en sí misma. Cuando dice que es indio, musulmán, cristiano, europeo o cualquier otra cosa, está siendo violento. ¿Sabe por qué es violento? Porque se está separando del resto de la humanidad. Cuando se separa a sí mismo por creencia, por nacionalismo, por tradición, eso genera violencia. Así pues, un hombre que quiere comprender la violencia no pertenece a ningún país, a ninguna religión, a ningún partido político o sistema, sino que se interesa en comprender a la humanidad."


Krishnamurti se está refiriendo a las etiquetas que nos ponemos a nosotros mismos. El ego: como mi cuerpo, mi cara y mi familia son algo único, me creo que soy diferente de los demás. Y caigo en la trampa de, o bien, creerme superior (soberbia), o creerme inferior (complejo de inferioridad que suele llevar a la depresión). En los dos casos se genera violencia. 

Cuando uno va de soberbio, va atropellando a los demás, de manera verbal y/o física. Mira los terroristas y la gente mala que nos podemos encontrar en cualquier parte. En cambio, cuando uno se siente inferior, primero se hace daño a sí mismo, y después a su entorno, que sufre.

Una de las grandes enseñanzas de Krishnamurti, que tanto me ayudó hace años a superar mis tiempos de sufrimiento, es que en nuestra vida cotidiana no hay verdaderas relaciones humanas. ¿Por qué? Por las imágenes. Y esto es importante sobre todo para mis lectores musulmanes, porque estoy hablando de la iconoclastia. 

Krishnamurti decía que cada persona tiene una imagen de sí misma, y una imagen del otro. Y el otro, a su vez, tiene una imagen de sí misma, y una imagen del otro. Con imágenes por medio, barreras, no puede haber una verdadera relación. Las imágenes son etiquetas, que Krishnamurti denuncia como los grandes separadores de la humanidad. ¿Qué pasaría si no hubieran imágenes entre los seres humanos? ¿Cómo serían las relaciones humanas?

Bert Hellinger se refería a lo mismo: solamente cuando él se liberaba de las imágenes del paciente que tenía delante (juicios y opiniones), la causa del bloqueo y del sufrimiento del paciente, causa hasta entonces oculta y encriptada en la mente, incapaz de expresarse voluntariamente, aparecía como un rayo fulminante. Se mostraba la historia del paciente y él podía diseñar la solución. Bert Hellinger no proyectó nunca sus juicios y opiniones sobre sus pacientes. A esto se refería él como Fenomenología, o descubrir lo que hay detrás de los fenómenos. Saber observar y leer entre líneas (a lo que se refiere etimológicamente "inteligencia").

La cuestión es: ¿por qué le cuesta al ser humano darse cuenta del peligro de crear imágenes de sí mismo y del otro? Las guerras nacen de eso. Las depresiones nacen de eso. Los problemas sociales nacen de eso.

La Kaaba en la Meca está vacía. Es el gran símbolo del islam. No idolatría. Pero la Kaaba interior del ser humano, eso es otra cosa. Suele estar llena de imágenes. No se salva nadie. Que si yo creo en esto, y tú en eso, y aquel en aquello otro. Y no pasamos de ahí. 

Y, mientras tanto, el tesoro interior está esperando para ser hallado, en el fondo para confirmar la unidad del mensaje del Buda, del Tao, del Evangelio, del Corán. Desde la noche de los tiempos.

Sin ego, sin imágenes, sin etiquetas, sin basura psicológica, sin bloqueos, sin barreras, el ser humano florecería, sería algo majestuoso, transmitiría algo poderoso, como el Buda, como Lao Tse, como Jesús, como Muhammad.

Y anoche otra matanza, y hace dos días otra, cada día matanzas en nombre de una cosa o de otra (que si el islam, que si la civilización, que si la seguridad nacional, que si la democracia, que si el honor de la familia, etc.). En todo el mundo.

 

 

domingo, 23 de abril de 2017

Tortazo al ego

Después de oir esta expresión ayer de la boca de Luis Miguel Mourareu Torres, gran conferenciante sobre el tema de la tartamudez y la aplicación de las técnicas de clown para cambiar la visión y el modo de vida de la persona, fueron surgiendo estas líneas. 

Dicho de otro modo, cuestionar las grandes sentencias encriptadas en la mente tartamuda, del tipo (son sentencias clásicas y muy conocidas en el mundo ttm): "no se puede hacer nada", "se puede mejorar pero no corregir por completo", "una vez que tartamudeas, tartamudearás toda la vida", "la vida es injusta conmigo", "¿por qué he salido tartamudo?", "si no fuera tartamudo sería feliz", "nunca llegaré a ser nada importante porque soy tartamudo", "es lo que hay", etc. También cuestionar una afirmación que se da en la oficialidad: "las personas que durante años tartamudearon y ya no lo hacen, es que nunca fueron tartamudas".

Hay muchos casos de personas que ya no tartamudean. El caso más famoso: John Harrison, tal como explica en su libro, bien conocido en el mundo ttm, "El hexágono de la tartamudez". Y hay muchas. Si hay personas que han disuelto los bloqueos y las repeticiones, entonces la tartamudez no es algo crónico.

Hemos de entender qué son las sentencias encriptadas en la mente. Y cuestionarlas. Dar un tortazo al ego que quiere que tu vida siga siendo regida por esas sentencias encriptadas en la mente. 

El mismo río de fondo para multitud de problemas que afloran en la superficie. 

O el mismo iceberg. Lo que se ve del iceberg es solo una pequeña parte de la gran roca de hielo que es. La mayor parte está sumergida, no se ve desde arriba. El iceberg de la tartamudez se compone de lo aparente (bloqueos, repeticiones, silencios) y de lo oculto (miedo, vergüenza, culpa, el super yo de las sentencias grabadas en piedra que te entierran en vida). 

El río de fondo, la parte oculta del iceberg. Bloqueo interno que se muestra en un bloqueo externo. Para hacer algo, hay que actuar primero sobre lo que causa el bloqueo interno. Para desbloquear la mente tartamuda, y cualquier mente dogmática, fanática, de cualquier signo.

En mis artículos anteriores he citado a Nietzsche, el gran filósofo paradigma ateo. He citado a ese gran monumento religioso que es la Kaaba en Meca, el cubo que se construyó vacío, que después se llenó de ídolos, y que con la vuelta de Muhammad a Meca se vació de nuevo, tal como se conserva hasta hoy. La Kaaba vacía es una metáfora del ser humano. En el Corán, por seguir en el ámbito de lo islámico, hay una aleya que dice muy claramente que el ser humano es rehén de lo que ha acumulado. Se refiere a cosas materiales y a cosas mentales.

Pues bien, el ego es esa acumulación, yo lo he denominado basura psicológica. Son las mentiras cotidianas, las mentiras de la propia historia de cada uno, lo cómodo, para ir tirando en la vida, para no ir más allá, para no cambiar, porque "es lo que hay" y "no me atrevo a ir más allá de lo conocido".

El cambio de visión del mundo y del modo de vida comienza por aquí: el gran tortazo al ego, a lo que te ha mantenido roto por dentro desde niño. Las grandes sentencias que han marcado tu vida. Que te han condenado en vida.

Yo estoy todavía en ese proceso, ya que me sigo bloqueando. Un primer paso fue el de atreverme a dar conferencias, lo demás está por venir, la fluidez está por venir. 

"¿Por qué soy tartamudo?". Mejor cambiar esta pregunta por "¿Para qué soy tartamudo?". Estamos aquí para hacer algo. Algo grande.

 

 


domingo, 2 de abril de 2017

Apuntes sobre la Kaaba vacía para deconstruir las mentes fanáticas de cualquier signo

La conclusión a la que he llegado en estos últimos tiempos es la siguiente:
la Kaaba en la Meca es la metáfora de la mente humana, o el corazón humano, o el alma humana, o el ser humano. Se construyó vacía y con el tiempo se fue llenando de ídolos, porque el ser humano tiende a la idolatría: el ego, deseos, imágenes de sí mismos y de los demás, ídolos mentales, miedos infundados, envidia, celos, ilusiones y otras basuras psicológicas. Cuando el vacío existencial es tan poderoso que se intenta llenar con cualquier cosa.

La Kaaba vacía es la metáfora del ser humano sano, libre, vacío de idolatría, transparente, iluminado. Cuando digo iluminado, quiero decir que la persona, tras un proceso de deconstrucción de su idolatría, emite luz (Buda, Jesús, Muhammad, por ejemplo). Muhammad vació de nuevo la Kaaba, pero la historia ha demostrado que la Kaaba interior de muchos musulmanes se fue llenando de idolatría, por eso tanto fanatismo y tanta desgracia.

Algunos grandes referentes modernos se refieren a este tema tan crucial del ser humano:
  • Albert Ellis, recogiendo las enseñanzas de Epicteto: no son las cosas que pasan las que nos afectan, sino lo que pensamos sobre las cosas que pasan.
  • Krishnamurti: el ser humano corriente suele relacionarse consigo mismo y con los demás por medio de sus imágenes. Tiene una imagen de sí mismo desde la cual se relaciona con los demás, que también tienen imágenes de sí mismos. Y por esto no hay verdadera relación, y eso crea conflicto y sufrimiento.
  • Bert Hellinger: su método de abordar a sus pacientes se basa en la Fenomenología, abrir todo sus sentidos delante de la persona que tiene delante, sin juicios ni prejuicios ni querer encontrar una solución a sus problemas, solamente esperar a que le llegue, como un rayo, información del interior de esa persona. Gracias a que no tiene imagen ni de sí mismo ni del paciente, puede llegar al fondo. Las constelaciones familiares es la terapia más potente con la que me he encontrado.
  • Filosofía Perenne: muchos autores dicen que tenemos que contener las opiniones personales sobre las cosas, porque son una barrera en el camino hacia nuestro fondo sagrado, o fuente sagrada.
  • Nietzsche: las frases que comenté en el artículo "Meros capullos":   "Toda convicción es una cárcel" y " El que no cree en sí mismo, miente siempre".
La mayoría de los relatos que nos contamos los humanos sobre nosotros mismos y sobre los demás suelen ser mentira.

La ilaha: no hay dioses, no hay idolatría, todo es ilusorio. Y

lo que queda es Allah. 

Aunque no lo he leído en ninguna parte, veo que la palabra Allah se compone de al+la: el no, y lo que queda al final de esta deconstrucción mental es la h aspirada, la expiración. La misma shahada islámica, LA ILAHA ILLA ALLAH (No hay ídolos, solo Allah), es una sucesión de síes y noes que acaba en la h aspirada en la expiración final. Es como si por mucho que discutamos que si sí, que si no, todo acaba en una h aspirada.

Espero que este pequeño texto sirva para ayudar a deconstruir las mentes fanáticas, de uno u otro signo, que pululan en nuestro mundo y que tantas desgracias causan y causarán.

viernes, 16 de diciembre de 2016

Meros capullos

El gran Nietzsche dijo dos frases que resumen el drama humano:

·         Toda convicción es una cárcel.

(Nietzsche estaba a favor de la vida y de la flexibilidad de pensamiento y acción, y en contra de cualquier absolutismo o dogmatismo de la mente que suele conducir al ser humano a la muerte en vida).

·         El que no cree en sí mismo, miente siempre.

(En esta frase tan rotunda y tan potente, Nietzsche nos enseña cuál es el resultado de la ausencia de autenticidad y confianza en uno mismo: la mentira y el autoengaño).

En toda convicción sobre nosotros mismos y lo que nos rodea está el significado que nos damos a nosotros mismos, cómo nos juzgamos, cuáles son nuestras etiquetas, nuestras jaulas, nuestras redes, nuestros pozos profundos de los que no podemos salir. La historia que nos contamos. 

Y quien no cree en sí mismo, quien no cree que dentro de sí hay una mina de oro que está esperando ser rescatada, tiende a construir auto-engaños o a engañar a los demás, para salir del paso y no ser descubierto como inadecuado.

O dicho en otras palabras, todos nosotros somos flores en potencia. Nuestro fin último es florecer. Lo que pasa es que muchos no florecemos y no pasamos de ser meros capullos. Y el tesoro interior continúa esperando aflorar, como un manantial que queda oculto en el subsuelo.

“Überzeugungen sind gefährlichere Feinde der Wahrheit als Lügen.”

Friedrich Nietzsche


(Las convicciones son enemigos más peligrosos de la verdad que las mentiras)


domingo, 27 de noviembre de 2016

Así habló Zarathustra IV, homenaje a Nietzsche

ALSO SPRACH ZARATHUSTRA
Friedrich Nietzsche

IV

Zarathustra aber sahe das Volk an und wunderte sich. Dann sprach er also:
Der Mensch ist ein Seil, geknüpft zwischen Tier und Übermensch - ein Seil über einem Abgrunde.
Ein gefährliches Hinüber, ein gefährliches Auf-dem-Wege, ein gefährliches Zurückblicken, ein gefährliches Schaudern und Stehenbleiben.
Was groβ ist am Menschen, das ist, daβ er eine Brücke und kein Zweck ist: was geliebt werden kann am Menschen, das ist, daβ er ein Übergang und ein Untergang ist.

Zarathustra contempló al pueblo y se maravilló. Después habló así:
El ser humano es una cuerda tendida entre la bestia y el ser humano superior – una cuerda sobre un abismo.
Un peligroso ir más allá, un peligroso detenerse, un peligroso volver atrás, un peligroso vacilar y un peligroso estar de pie.
Lo más grande del ser humano es que es un puente y no una meta. Lo de que debemos amar en el ser humano es que consiste en un tránsito y un ocaso.

Ich liebe die, welche nicht zu leben wissen, es sei denn als Untergehende, denn es sind die Hinübergehenden.
Ich liebe die groβen Verachtenden, weil sie die groβen Verehrenden sind und Pfeile der Sehnsucht nach dem andern Ufer.

Yo amo a quienes no saben vivir sino para desaparecer, para anularse, pues esos son los que pasan más allá.
Yo amo a los grandes menospreciadores, porque son los grandes veneradores, flechas de deseo que ansían pasar a la otra orilla.

Ich liebe die, welche nicht erst hinter den Sternen einen Grund suchen, unterzugehen und Opfer zu sein: sondern die sich der Erde opfern, daβ die Erde einst des Übermenschen werde.
Ich liebe den, welcher lebt, damit er erkenne, und welcher erkennen will, damit einst der Übermensch lebe. Und so will er seinen Untergang.

Yo amo a quienes no buscan tras las estrellas alguna razón para desaparecer o convertirse en ofrenda para inmolarse, sino que se ofrendan a la tierra para que algún día esta sea del Ser humano superior.
Yo amo a quienes viven para el conocimiento y tratan de saber, para que algún día llegue a existir el Ser humano superior. Y es así como quieren su propio ocaso.

Comentario

En el mundo, en todo lugar y en todo tiempo, ahora y en el pasado, han habido unos pocos individuos que se acercan o realizan ese mítico Ser humano superior, otros pocos individuos que se acercan a la bestia, y la mayoría, que, trabajosamente se mueven en la cuerda floja, que Nietzsche describe como puente. El mundo es una batalla entre estos tres tipos humanos, por eso encontramos desde lo más sublime hasta lo más perverso, de gente con una vida que pasa de largo sin grandes contratiempos a gente con vidas convulsas, frenéticas, maravillosas o trágicas.
El ego es a lo que se refiere Nietzsche como digno de desprecio, lo que es digno de ser anulado o desaparecido, para poder pasar a la otra orilla aquí y ahora. Vivir sin ego. Esa es el gran experiencia espiritual de Nietzsche, el paradigma de los filósofos ateos, por eso lo encuentro tan auténtico, por eso me llena tanto. Es la misma experiencia expresada de mil y una maneras desde la antigüedad. ¿No será que ese Ser humano superior es el equivalente islámico al Al-Insán al-Kámil, el “ser humano completado”, el que ha recompuesto sus piezas rotas?
Vivir sin ego, eso es lo mismo que dice un compatriota moderno suyo, Eckhardt Tolle, y lo mismo que han dicho los grandes personajes espirituales de la humanidad. Y el hombre moderno, todavía sufriendo por los callejones, lamentándose, quejándose, rabiando por el dolor de las heridas...
Vivir sin ego, el ocaso, desaparecer, anularse... Para llegar a la otra orilla, en esta vida ya.
Por eso Nietzsche, como Krishnamurti, son maestros del “la ilaha”, no dioses, no ideologías, algo a tener en cuenta para muchos musulmanes, tan fanatizados, tan trastornados por la ideología. Y también para los que buscan.

domingo, 11 de septiembre de 2016

El doble filo de la religión

Del libro "Filosofía Perenne" de Aldous Huxley (cap. 24):

Existen, al parecer, dos razones fundamentales para la observada evolución de las religiones históricas:

1) La mayoría de la gente no desea espiritualidad ni liberación, sino más bien una religión que le procure satisfacciones emotivas, respuestas a los ruegos, facultades supranormales y una salvación parcial en alguna suerte de cielo póstumo.

Esta mayoría de gente no quiere complicarse la vida con ir más allá de su pequeño yo. Quiere una ayuda sencilla en forma de religión o filosofía de vida para ir tirando en su vida cotidiana, tal como observa Huxley.

2) Algunos de los pocos que desean espiritualidad y liberación encuentran que, para ellos, los medios más eficaces para tales fines son las ceremonias, "vanas repeticiones" y ritos sacramentales. El participar de estos actos y pronunciar estas fórmulas es para ellos el recordatorio más potente de la eterna Base de todo ser. Es por su propia inmersión en los símbolos por donde pueden llegar más fácilmente a un punto de intersección entre la criatura y el Creador (...). Cada cosa, suceso o pensamiento puede, por tanto, convertirse en puerta por donde tal vez salga un alma del tiempo para entrar en la eternidad. Por esto la religión ritualista y sacramental puede conducir a la liberación.

La vía mística judía, cristiana y musulmana se basa en esto. Los mismos actos rituales y las fórmulas observadas en el punto anterior son medios para ir más allá del pequeño yo. La persona está totalmente abierta a lo interior y a la exterior, sin opiniones cosificadas sobre las cosas, sin prejuicios, sin juicios, sin emociones incontroladas. El pequeño yo ya no está y surge el gran YO, lo divino, el tesoro oculto del ser humano. Estar en presencia de una persona de tal calibre es otra cosa. Jesús era así, Muhammad también, Buda, Moisés... En la vida cotidiana en todo tiempo y lugar han habido y hay personas que se acercan a su nivel, pero que ni se dan cuenta de ello, porque su pequeño yo no está. No van de nada. Cada palabra, cada cosa, cada suceso, cada pensamiento, cada emoción, son puertas hacia lo que va más allá de lo aparente. Pero esto solo lo ve la persona capaz de verlo. No la gente común que no quiere complicaciones, que se queda satisfecha solamente asomándose a la superficie desde la visión de su pequeño yo (de ahí que surjan tantos errores de conducta y de doctrina).

Pero, al mismo tiempo, todo ser humano ama el poder y la exaltación de sí mismo, y toda consagrada ceremonia, forma verbal o rito sacramental es un cauce por donde puede afluir fuerza del fascinador universo psíquico al universo de los yo encarnados. Por esto la religión ritualista y sacramental también puede alejar de la liberación.

Los actos rituales y las fórmulas del primer punto son armas de doble filo para quien tiende a hinchar su pequeño yo. El resultado va desde una mera hinchazón del "yo" y "lo mío" hasta el fanatismo de "lo mío es lo mejor" y "yo sé lo que te conviene". Los fanáticos arrogantes y los terroristas son los casos más extremos. No es más que mera idolatría del "yo" y "lo mío". El resultado es que todo lo que se sale de su esquema mental es despreciable, bicho que se ha de eliminar.

Por eso el Corán es un libro que tanto es referencia para el sufi, como para el dogmático, como para el terrorista.También la Biblia, para el caso judío y cristiano. Por eso lo del doble filo de la religión. Quien tiende a dejarse dominar por su pequeño yo, el texto favorece sus intereses de poder. Quien no va de nada, el texto le habla de sus significados ocultos. Y es cuando del pecho de la persona surgen los arroyos de leche y miel, dicho de una manera coránica, al mismo tiempo poética. Sería tan bello que surgieran personas así, muchas, y que la voz del islam ya no fuera monopolio de dogmáticos, fanáticos y terroristas. Así el islam sería la admiración del mundo. Es solo un sueño. Soñar no me lo impide nadie. 

Ali, yerno y primo de Muhammad, expresó magistralmente el hecho religioso en el ser humano:

Hay tres tipos de personas religiosas: la del esclavo, la del comerciante y otra. El esclavo cumple con la religión por miedo al castigo. El comerciante cumple con la religión por afán de recompensa. El otro es el que cumple con la religión por amor desinteresado. De los dos primeros el mundo está lleno. De los otros, se encuentran a faltar (*).

El pequeño yo cabe en un puño apretado para asegurarse que "lo mío sigue siendo mío". Al GRAN YO no lo abarcan ni los cielos ni la tierra. Los brazos abiertos para  abrazar desinteresadamente a quien quiera dejarse abrazar. Nuestro fondo sagrado. O Base divina, como lo describe Huxley.


(*) Este hadiz está pendiente de mostrar el texto original en árabe y su traducción al castellano.

viernes, 20 de mayo de 2016

Las Escrituras en blanco del Buda


Cuentan las crónicas budistas chinas que un grupo de interesados en el mensaje del Buda hicieron el largo viaje hasta la India para visitar al Buda. Ellos querían traer de vuelta las Escrituras para ofrecerselas a su pueblo como guía de sus vidas. Cuando recibieron las Escrituras, se encontraron con gran sorpresa y contrariedad unos rollos en blanco, y fueron a quejarse al Buda en persona de que les habían hecho una entrega fraudulenta e hicieron la siguiente pregunta gritando: “¡¡¡¿Para qué va a servirnos esto?!!!”. El Buda, sonriendo, les respondió:

“No hay necesidad de gritar. De hecho, son esos rollos en blanco las verdaderas Escrituras. Pero ya veo que la gente de la China es demasiado simple e ignorante para creer esto, de modo que no hay más remedio que darle ejemplares con algo escrito en ellos.”

*Esta es la crónica de Wu Ch´êng-ên, tal como la recoge Aldous Huxley en su obra “Filosofía Perenne”, en el capítulo 7 “La Verdad”.

Estamos hablando de varios siglos antes de Cristo, cuando todavía no había internet y la gente no sabía lo que se hacía o pensaba a varios kilómetros más allá (tenían que pasar años o décadas para que cualquier cosa relevante se transmitiera). El Buda no conocería a Lao-Tse (eran de la misma época, aunque a miles de kilómetros) y su obra póstuma “Tao Te Ching”. Si lo hubiera conocido, seguro que en esos rollos en blanco habría escrito, en chino, al menos una de sus sentencias. Pienso en una en particular, que lo resume TODO, por eso me conmocionó y emocionó cuando la leí:

“La sociedad que sigue el Tao, usa sus caballos para arar los campos. La sociedad que no sigue el Tao, usa sus caballos para llevar a los soldados al campo de batalla.”

¿Qué surge ahora mismo?

Los rollos en blanco es lo virginal en la Naturaleza y en el propio ser humano. 

*Pensad en María, la virgen, que por su condición de virgen, concibió el Verbo divino (Jesús). Pensad también en Muhammad, el ummí-maternal-iletrado, que gracias a esa condición pudo recibir el Corán y vaciar de ídolos la Kaaba que construyeron Abraham e Ismael, símbolo de la pureza interior del ser humano.

Lo que quiso enseñar el Buda fue que… (hasta aquí puedo leer, Mayra dixit).

Vale… Sigo escribiendo, no me puedo callar. A lo mejor alguien sensible me lee y le sirve de algo.

Pero… Siempre hay un pero. 

Pero el ser humano se encarga de superponerlo todo con su propia idolatría.

El ser humano tiende a la idolatría: sus opiniones fijas, sus sufrimientos, sus angustias por el futuro, sus resentimientos por el pasado, sus miedos, sus rencores, sus complejos y sus soberbias, sus clases sociales, sus castas, sus anhelos, sus odios, sus depresiones, sus ideologías, sus barreras, sus fanatismos, en fin, EL EGO. Estamos hablando de los ídolos mentales, los que Nietzsche, el gran Nietzsche, mi filósofo de mi alma atea juvenil, denunció por ser la gran desgracia de la humanidad (una de sus grandes obras la tituló “El crepúsculo de los ídolos”).

*El colmo es la ideología wahabí que tanto daño está haciendo al islam. En general, cualquier fanatismo religioso, político, racial, futbolístico, etc..


Mensaje en especial para musulmanes (que hoy en día están sufriendo mucho porque están siendo atacados tanto por dentro como por fuera): a medida que se van disolviendo los propios ídolos, algo inconmensurable surge, nuestro tesoro divino, y el resultado es que a la persona le inunda una paz (salâm) inmensa, que la transmite a los demás (baraka) y deja de ocuparse en juzgar a los demás. Nuestra mente tiende a crear enredos mayúsculos y espinosos, como un zarzal. Cuando el zarzal arde, Allah surge, como le pasó a Moisés (Musa a.s.) en el Monte Sinaí, y todo lo ilusorio se desvanece. Este es el principio del camino de la pacificación de una sociedad. Este es el camino del Tao para conducir los caballos a arar los campos. Este es el camino que quiso transmitir el Buda con sus Escrituras en blanco. 

sábado, 23 de abril de 2016

Hasta que el mismo mar fluye en tus venas

Me tropecé hace un par de semanas con un libro en la biblioteca, un libro de Aldous Huxley, cuyo nombre me sonaba desde jovencito por haber visto en la tele la serie sobre su obra "Un mundo feliz". El libro me atrajo por su título: "Filosofía Perenne", título que remite a la profunda conexión en la experiencia mística de todas las tradiciones espirituales, más allá de todo discurso racional filosófico, religioso, cultural o racial donde los egos campan a sus anchas. Porque hay un más allá de todo discurso, un más allá donde surgen la música, la poesía, la belleza, la naturaleza, el universo, la palabra revelada, el amor... Misma experiencia repetida en todo tiempo y en todo lugar. 

Había leído sobre Filosofía Perenne por medio de Guenón y Schuon, grandes pensadores musulmanes europeos del siglo XX y conocedores profundos del hecho espiritual en todo tiempo y en todo lugar. Huxley publicó este libro en 1945, cuando Europa estaba devastada por la guerra. El libro es un recordatorio de muchos textos místicos de todas las tradiciones espirituales de la tierra donde se recuerda que los desvaríos del ego son la principal causa de sufrimiento y guerra en el mundo y que hay un más allá detrás de todo ese discurso racional del ego, de todo intento por "tener razón", un más allá que cuando se accede a él se genera una profunda paz y amor (en árabe se puede hablar de "baraka" y de "salâm"). Donde ya no hay "otro" al que oponerse o de quien defenderse, donde todo está unido a todo en un abrazo maternal. Donde la persona deja de funcionar en modo "piloto automático" y empieza a estar atenta (en árabe "taqwa").

Uno de los textos citados en el libro que más me han impactado por el momento es del poeta inglés Thomas Traherne, que vivió en el siglo XVII, considerado santo en la Iglesia Anglicana, del que voy a citar unos pasajes:


"Nunca gozas del mundo rectamente hasta que el mismo mar fluye en tus venas, hasta que te visten los cielos y coronan las estrellas; y percibes que eres el único heredero de todo el mundo (...) El mundo es un espejo de Belleza Infinita, pero nadie lo ve. Es un Templo de Majestad, pero nadie lo mira. Es una región de Luz y Paz, si los hombres no lo inquietaran. Es el Paraíso de Dios (...) Es el lugar de los Ángeles y la Puerta del Cielo. Cuando Jacob despertó de su sueño, dijo: Dios está aquí, y no lo sabía. ¡Cuán pavoroso es este lugar! No es otro que la Cara de Dios y la Puerta del Cielo."


Me resuena tanto a lo que leí tantas veces...

Es tan diferente del discurso dogmático de todo aquel que pretende tener la razón, el mal humano por excelencia que nos lleva una y otra vez a aniquilarnos los unos a los otros...

Gracias a los terroristas que entran matando a gente inocente en nombre del islam, a la ideología wahhabí que los sustenta, y en el otro bando (en el fondo el mismo), a los xenófobos, a los islamófobos, a los nazis, a los racistas, en general a todo aquel cuya bandera es "lo mío es lo mejor" y "yo sé lo que te conviene", nos estamos dirigiendo a un nuevo holocausto. Es que el ser humano es así, tendente a levantar pedestales a sus ideas exclusivistas, para ellos muy racionales. Por eso Nietzsche, el gran Nietzsche, compañero mío del alma durante muchos años, tituló a uno de sus libros "El crepúsculo de los ídolos", porque el ser humano tiende a la idolatría de sus ideas, las convierte en dioses, y a los falsos dioses se les ha de hacer caer (como hizo Muhammad al volver a Meca y vaciar la Kaaba de ídolos). 

Aquellas personas que trascienden su idolatría interior acceden al espacio de donde surge el amor, la poesía, la belleza, lo divino, la palabra revelada, aunque esto no lo capte ni el ateo acérrimo, ni el dogmático ni el terrorista.

Aquí podéis leer más sobre esta obra:


http://kishimotoandres.blogspot.com.es/2006/01/aldous-huxley-la-filosofa-perenne.html

Y aquí una recitación en inglés de su poema "Centuries of Meditation":
https://vimeo.com/73777951