Occidente en Oriente y Oriente en Occidente (o cómo alejarnos del tonto que mira el dedo y acercarnos al sabio que señala la luna)
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sábado, 6 de abril de 2019
ABRAZAME HASTA QUE CAIGA EL VIEJO MUNDO
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domingo, 25 de marzo de 2018
EL ÚTERO DEL MUNDO
domingo, 4 de junio de 2017
La violencia según Krishnamurti
Según el texto recogido en su libro de entrevistas "Libérese del pasado", Jiddu Krishnamurti dice:
"La violencia no sólo es matar a otro. Hay violencia cuando uno emplea una palabra agresiva, cuando hace un gesto de desprecio a una persona, cuando obedece porque tiene miedo. De modo que la violencia no es sólo la matanza organizada en nombre de Dios, en nombre de la sociedad o del país, la violencia es mucho más sutil, más profunda, y estamos investigando la profundidad de la violencia en sí misma. Cuando dice que es indio, musulmán, cristiano, europeo o cualquier otra cosa, está siendo violento. ¿Sabe por qué es violento? Porque se está separando del resto de la humanidad. Cuando se separa a sí mismo por creencia, por nacionalismo, por tradición, eso genera violencia. Así pues, un hombre que quiere comprender la violencia no pertenece a ningún país, a ninguna religión, a ningún partido político o sistema, sino que se interesa en comprender a la humanidad."
Krishnamurti se está refiriendo a las etiquetas que nos ponemos a nosotros mismos. El ego: como mi cuerpo, mi cara y mi familia son algo único, me creo que soy diferente de los demás. Y caigo en la trampa de, o bien, creerme superior (soberbia), o creerme inferior (complejo de inferioridad que suele llevar a la depresión). En los dos casos se genera violencia.
Cuando uno va de soberbio, va atropellando a los demás, de manera verbal y/o física. Mira los terroristas y la gente mala que nos podemos encontrar en cualquier parte. En cambio, cuando uno se siente inferior, primero se hace daño a sí mismo, y después a su entorno, que sufre.
Una de las grandes enseñanzas de Krishnamurti, que tanto me ayudó hace años a superar mis tiempos de sufrimiento, es que en nuestra vida cotidiana no hay verdaderas relaciones humanas. ¿Por qué? Por las imágenes. Y esto es importante sobre todo para mis lectores musulmanes, porque estoy hablando de la iconoclastia.
Krishnamurti decía que cada persona tiene una imagen de sí misma, y una imagen del otro. Y el otro, a su vez, tiene una imagen de sí misma, y una imagen del otro. Con imágenes por medio, barreras, no puede haber una verdadera relación. Las imágenes son etiquetas, que Krishnamurti denuncia como los grandes separadores de la humanidad. ¿Qué pasaría si no hubieran imágenes entre los seres humanos? ¿Cómo serían las relaciones humanas?
Bert Hellinger se refería a lo mismo: solamente cuando él se liberaba de las imágenes del paciente que tenía delante (juicios y opiniones), la causa del bloqueo y del sufrimiento del paciente, causa hasta entonces oculta y encriptada en la mente, incapaz de expresarse voluntariamente, aparecía como un rayo fulminante. Se mostraba la historia del paciente y él podía diseñar la solución. Bert Hellinger no proyectó nunca sus juicios y opiniones sobre sus pacientes. A esto se refería él como Fenomenología, o descubrir lo que hay detrás de los fenómenos. Saber observar y leer entre líneas (a lo que se refiere etimológicamente "inteligencia").
La cuestión es: ¿por qué le cuesta al ser humano darse cuenta del peligro de crear imágenes de sí mismo y del otro? Las guerras nacen de eso. Las depresiones nacen de eso. Los problemas sociales nacen de eso.
La Kaaba en la Meca está vacía. Es el gran símbolo del islam. No idolatría. Pero la Kaaba interior del ser humano, eso es otra cosa. Suele estar llena de imágenes. No se salva nadie. Que si yo creo en esto, y tú en eso, y aquel en aquello otro. Y no pasamos de ahí.
Y, mientras tanto, el tesoro interior está esperando para ser hallado, en el fondo para confirmar la unidad del mensaje del Buda, del Tao, del Evangelio, del Corán. Desde la noche de los tiempos.
Sin ego, sin imágenes, sin etiquetas, sin basura psicológica, sin bloqueos, sin barreras, el ser humano florecería, sería algo majestuoso, transmitiría algo poderoso, como el Buda, como Lao Tse, como Jesús, como Muhammad.
Y anoche otra matanza, y hace dos días otra, cada día matanzas en nombre de una cosa o de otra (que si el islam, que si la civilización, que si la seguridad nacional, que si la democracia, que si el honor de la familia, etc.). En todo el mundo.
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sábado, 20 de mayo de 2017
Seguridad y estabilidad (o inseguridad e inestabilidad)
Hace unos días leí esta entrevista a la neurofisióloga Sally Goddard Blythe en La Vanguardia, cuyo enlace tenéis abajo. Según su conclusión después de muchos años de estudios con niños, aprender a moverse y mantener el equilibrio permite a los niños, futuros adultos, sentirse seguros y estables en el espacio. Y ese sentirse seguros y estables en el espacio (cosas tan sencillas como saber montar en bicicleta, trepar a un árbol, dar volteretas, patinar, nadar, saltar o jugar en el suelo) transfiere seguridad y estabilidad a la mente. Aprenden mejor y ganan en habilidad para desenvolverse en la vida.
Yo de niño nunca aprendí a montar en bici. A mis 50 años, todavía sigo sin saber montar en bici. Nunca aprendí a dar volteretas ni a trepar un árbol, ni patinar, fui un niño torpe. Esa torpeza se transfirió a mi personalidad. Creo que mi tartamudez es otro síntoma relacionado. A pesar de mi curriculum potente y mi alto coeficiente intelectual, mi inseguridad me ha llevado a un camino profesional discretito, que acepto de buen grado y en el que espero progresar.
A lo largo de estos años, para compensar esta inseguridad, he iniciado una actividad intelectual, algunas veces en público (como cuando di varias conferencias venciendo el miedo y aprendiendo a sentirme a gusto delante del público), y básicamente por escrito, por medio de mis dos blogs.
Para lo de aprender en bici, todavía estoy a tiempo, en Barcelona enseñan a adultos a montar en bici, parece más fácil de lo que siempre he creído. Y lo de dar volteretas, también me lo estoy pensando.
En el fondo, escribo siempre sobre lo mismo. Los humanos "nos hacemos la picha un lío" con cosas que nos enredan. El ser humano libre es realmente libre cuando se libera de las ataduras de los mensajes encriptados de la infancia. Esos mensajes que dicen "tú no puedes" hacer esto o lo otro o crees que "esto es así y no puede ser de otra manera". Juicios. Falsas creencias. De momento soy un teórico de la liberación, en la práctica tengo todavía muchas ataduras, muchos enredos.
http://www.lavanguardia.com/lacontra/20170518/422692904205/movimiento-y-aprendizaje-estan-relacionados.html
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sábado, 29 de abril de 2017
Qué triste belleza
Hace unas tardes, al salir del trabajo, conduciendo maravillado por el larguísimo paseo de Igualada de árboles alineados, bajo la fina lluvia de nubes plateadas, de repente, surgió. Un trocito de “Platero y yo” que me aprendí de memoria en mis tiempos jóvenes llenos de melancolía y que en ese momento afloró desde lo más profundo de mi ser. Me salió así, y se me ocurrió dejar constancia:
Última siesta
¡Qué triste belleza, amarilla y descolorida, la del sol de la tarde, cuando me despierto bajo la higuera!
En la versión alemana, preciosa:
Letzte Siesta
Wie trist, wie gelb und ausgebleicht ist die Schönheit der Sonne am Nachmittag, wenn ich aufwache unterm Feigenbaum!
Y en la versión portuguesa, ya no tengo más:
A sesta
Que triste beleza, amarela e descolorida, a do sol da tarde, quando acordo sob a figueira!
Dos días después, veo al Papa Francisco y al Imam Ahmed al Tayyeb abrazándose en la Universidad Al Azhar de El Cairo. Todavía hay esperanzas en el género humano.
A Juan Ramón Jiménez.
sábado, 15 de abril de 2017
Vistieron las estrellas a mi niña
Vistieron las estrellas a mi niña
y le iluminaron su camino hacia el lugar del tesoro
allí excavó un agujero en el suelo
y encontró una rosa roja
la rosa más bella.
Iluminó la rosa el corazón de mi niña
y se rió,
y su risa perfumó el mundo entero,
después puso la rosa entre las manos de la hija de la luna,
su madre.
لَبِسَتِ النّجومُ بِنْتي
فَأناروا طَريقَها اِلى مَكانِ الكَنْزِ
ثَمّ فَطَرَت حُفْرَةً في الارْضِ
فَوَجَدَت وَرْدَةً حَمْراءَ
الوَرْدَةُ الاجْمَل
اَنارَت الوَرْدَةُ قَلْبَ بِنْتي
و ضَحِكت
و عَطَّر ضَحِكُها العالَمَ كُلَّه
ثُمَّ وَضَعت الوَرْدَةَ بَيْنَ يَدَي اِبْنَةِ القَمَرِ
اُمِّها
viernes, 16 de diciembre de 2016
Meros capullos
El gran Nietzsche dijo dos frases que resumen
el drama humano:
(Nietzsche estaba a favor de la vida y de la flexibilidad de pensamiento y acción, y en contra de cualquier absolutismo o dogmatismo de la mente que suele conducir al ser humano a la muerte en vida).
(En esta frase tan rotunda y tan potente, Nietzsche nos enseña cuál es el resultado de la ausencia de autenticidad y confianza en uno mismo: la mentira y el autoengaño).
En toda convicción sobre nosotros mismos y lo que nos rodea está el significado que nos damos a nosotros mismos, cómo nos juzgamos, cuáles son nuestras etiquetas, nuestras jaulas, nuestras redes, nuestros pozos profundos de los que no podemos salir. La historia que nos contamos.
Y quien no cree en sí mismo, quien no cree que dentro de sí hay una mina de oro que está esperando ser rescatada, tiende a construir auto-engaños o a engañar a los demás, para salir del paso y no ser descubierto como inadecuado.
O dicho en otras palabras, todos nosotros somos flores en potencia. Nuestro fin último es florecer. Lo que pasa es que muchos no florecemos y no pasamos de ser meros capullos. Y el tesoro interior continúa esperando aflorar, como un manantial que queda oculto en el subsuelo.
“Überzeugungen sind gefährlichere Feinde der Wahrheit als Lügen.”
Friedrich Nietzsche
(Las convicciones son enemigos más peligrosos de la verdad que las mentiras)
·
Toda
convicción es una cárcel.
(Nietzsche estaba a favor de la vida y de la flexibilidad de pensamiento y acción, y en contra de cualquier absolutismo o dogmatismo de la mente que suele conducir al ser humano a la muerte en vida).
·
El que no cree
en sí mismo, miente siempre.
(En esta frase tan rotunda y tan potente, Nietzsche nos enseña cuál es el resultado de la ausencia de autenticidad y confianza en uno mismo: la mentira y el autoengaño).
En toda convicción sobre nosotros mismos y lo que nos rodea está el significado que nos damos a nosotros mismos, cómo nos juzgamos, cuáles son nuestras etiquetas, nuestras jaulas, nuestras redes, nuestros pozos profundos de los que no podemos salir. La historia que nos contamos.
Y quien no cree en sí mismo, quien no cree que dentro de sí hay una mina de oro que está esperando ser rescatada, tiende a construir auto-engaños o a engañar a los demás, para salir del paso y no ser descubierto como inadecuado.
O dicho en otras palabras, todos nosotros somos flores en potencia. Nuestro fin último es florecer. Lo que pasa es que muchos no florecemos y no pasamos de ser meros capullos. Y el tesoro interior continúa esperando aflorar, como un manantial que queda oculto en el subsuelo.
“Überzeugungen sind gefährlichere Feinde der Wahrheit als Lügen.”
Friedrich Nietzsche
(Las convicciones son enemigos más peligrosos de la verdad que las mentiras)
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