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domingo, 23 de abril de 2017

Tortazo al ego

Después de oir esta expresión ayer de la boca de Luis Miguel Mourareu Torres, gran conferenciante sobre el tema de la tartamudez y la aplicación de las técnicas de clown para cambiar la visión y el modo de vida de la persona, fueron surgiendo estas líneas. 

Dicho de otro modo, cuestionar las grandes sentencias encriptadas en la mente tartamuda, del tipo (son sentencias clásicas y muy conocidas en el mundo ttm): "no se puede hacer nada", "se puede mejorar pero no corregir por completo", "una vez que tartamudeas, tartamudearás toda la vida", "la vida es injusta conmigo", "¿por qué he salido tartamudo?", "si no fuera tartamudo sería feliz", "nunca llegaré a ser nada importante porque soy tartamudo", "es lo que hay", etc. También cuestionar una afirmación que se da en la oficialidad: "las personas que durante años tartamudearon y ya no lo hacen, es que nunca fueron tartamudas".

Hay muchos casos de personas que ya no tartamudean. El caso más famoso: John Harrison, tal como explica en su libro, bien conocido en el mundo ttm, "El hexágono de la tartamudez". Y hay muchas. Si hay personas que han disuelto los bloqueos y las repeticiones, entonces la tartamudez no es algo crónico.

Hemos de entender qué son las sentencias encriptadas en la mente. Y cuestionarlas. Dar un tortazo al ego que quiere que tu vida siga siendo regida por esas sentencias encriptadas en la mente. 

El mismo río de fondo para multitud de problemas que afloran en la superficie. 

O el mismo iceberg. Lo que se ve del iceberg es solo una pequeña parte de la gran roca de hielo que es. La mayor parte está sumergida, no se ve desde arriba. El iceberg de la tartamudez se compone de lo aparente (bloqueos, repeticiones, silencios) y de lo oculto (miedo, vergüenza, culpa, el super yo de las sentencias grabadas en piedra que te entierran en vida). 

El río de fondo, la parte oculta del iceberg. Bloqueo interno que se muestra en un bloqueo externo. Para hacer algo, hay que actuar primero sobre lo que causa el bloqueo interno. Para desbloquear la mente tartamuda, y cualquier mente dogmática, fanática, de cualquier signo.

En mis artículos anteriores he citado a Nietzsche, el gran filósofo paradigma ateo. He citado a ese gran monumento religioso que es la Kaaba en Meca, el cubo que se construyó vacío, que después se llenó de ídolos, y que con la vuelta de Muhammad a Meca se vació de nuevo, tal como se conserva hasta hoy. La Kaaba vacía es una metáfora del ser humano. En el Corán, por seguir en el ámbito de lo islámico, hay una aleya que dice muy claramente que el ser humano es rehén de lo que ha acumulado. Se refiere a cosas materiales y a cosas mentales.

Pues bien, el ego es esa acumulación, yo lo he denominado basura psicológica. Son las mentiras cotidianas, las mentiras de la propia historia de cada uno, lo cómodo, para ir tirando en la vida, para no ir más allá, para no cambiar, porque "es lo que hay" y "no me atrevo a ir más allá de lo conocido".

El cambio de visión del mundo y del modo de vida comienza por aquí: el gran tortazo al ego, a lo que te ha mantenido roto por dentro desde niño. Las grandes sentencias que han marcado tu vida. Que te han condenado en vida.

Yo estoy todavía en ese proceso, ya que me sigo bloqueando. Un primer paso fue el de atreverme a dar conferencias, lo demás está por venir, la fluidez está por venir. 

"¿Por qué soy tartamudo?". Mejor cambiar esta pregunta por "¿Para qué soy tartamudo?". Estamos aquí para hacer algo. Algo grande.

 

 


lunes, 27 de julio de 2015

La base segura


El pediatra Carlos González en su libro “Bésame mucho” nos muestra cómo se empieza a construir la confianza de una persona. Pone como ejemplo a una niña de dos años que juega en el parque. Su madre está sentada en un banco y la niña juega en la tierra. La niña se sienta, se levanta, recoge alguna cosa del suelo, se va hacia los columpios, vuelve, se dirige hacia las flores, vuelve…

Todos estos movimientos tienen una cosa en común: su madre es siempre el origen y el final. La pequeña se aleja lentamente, por etapas, parándose aquí y allá para investigar algo interesante. Cuando llega a cierta distancia, decide iniciar el camino de vuelta, que suele ser más rápido. Esta distancia de seguridad en que la criatura se para y se vuelve aumenta con la edad y varía según diversos factores, como por ejemplo, si se encuentra en un lugar conocido o desconocido, si hay cerca otras personas o animales, si hay obstáculos que le impidan tener contacto visual con la madre, etc. También depende del carácter más o menos atrevido del niño o la niña. Cuando está cerca de la madre, al principio las etapas suelen ser más largas y las pausas, cortas, pero a medida que se aleja, las etapas tienden a hacerse más cortas y las pausas, más frecuentes y prolongadas. Y al contrario, cuando decide volver, suele comenzar a buen ritmo, y solo cuando ya está cerca de la madre, comienza a “roncear”. A veces la excursión acaba en los brazos de la madre o tocándola, y otras veces a cierta distancia. Pasado un rato, la niña empieza una nueva exploración.

Según Bolwlby, J. en su libro “A secure base” (Una base segura), la madre es la “base segura” para la conducta de exploración de los niños, que compara con el avance de una patrulla de reconocimiento en territorio enemigo. Mientras se mantengan en contacto con la base y vean posible retirarse en caso de peligro, podrán avanzar con seguridad. En cambio,

si el contacto se pierde, la base es destruida o la retirada está bloqueada, la patrulla se desmoraliza y sus miembros dejan de ser valientes exploradores para convertirse en unos extraviados atemorizados.



Comentario: la base de la confianza y la autosuficiencia en la vida de una persona adulta tiene mucho que ver con haberse sentido seguro con la madre, y también con el padre, pero sobre todo con la madre. Para un niño, saber que la madre está ahí siempre apoyándolo para todo lo que necesite genera confianza en su valía. Lo contrario es lanzar al niño y al futuro adulto al mar de la soledad y a la falta de confianza, y en casos extremos a dar tumbos por la vida. Por desgracia, muchas personas padecen de esto.


Y en otros casos, aunque el niño se haya sentido querido y cuidado por sus padres, una separación de semanas o meses puede afectar mucho a la confianza del niño. Al sentirse separado de la madre, el niño se siente solo y falto de esa “base segura”. En el caso de muchas personas tartamudas, por aquí comenzó su historia, como cuenta John Harrison en su libro "El hexágono de la tartamudez". Dice que empezó a repetir sílabas cuando su madre y su abuela se fueron tres semanas de vacaciones a Europa, y sospecho que también fue lo que me pasó a mi cuando mi madre estuvo varios meses en el hospital y yo tenía cuatro años.