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domingo, 23 de abril de 2017

Tortazo al ego

Después de oir esta expresión ayer de la boca de Luis Miguel Mourareu Torres, gran conferenciante sobre el tema de la tartamudez y la aplicación de las técnicas de clown para cambiar la visión y el modo de vida de la persona, fueron surgiendo estas líneas. 

Dicho de otro modo, cuestionar las grandes sentencias encriptadas en la mente tartamuda, del tipo (son sentencias clásicas y muy conocidas en el mundo ttm): "no se puede hacer nada", "se puede mejorar pero no corregir por completo", "una vez que tartamudeas, tartamudearás toda la vida", "la vida es injusta conmigo", "¿por qué he salido tartamudo?", "si no fuera tartamudo sería feliz", "nunca llegaré a ser nada importante porque soy tartamudo", "es lo que hay", etc. También cuestionar una afirmación que se da en la oficialidad: "las personas que durante años tartamudearon y ya no lo hacen, es que nunca fueron tartamudas".

Hay muchos casos de personas que ya no tartamudean. El caso más famoso: John Harrison, tal como explica en su libro, bien conocido en el mundo ttm, "El hexágono de la tartamudez". Y hay muchas. Si hay personas que han disuelto los bloqueos y las repeticiones, entonces la tartamudez no es algo crónico.

Hemos de entender qué son las sentencias encriptadas en la mente. Y cuestionarlas. Dar un tortazo al ego que quiere que tu vida siga siendo regida por esas sentencias encriptadas en la mente. 

El mismo río de fondo para multitud de problemas que afloran en la superficie. 

O el mismo iceberg. Lo que se ve del iceberg es solo una pequeña parte de la gran roca de hielo que es. La mayor parte está sumergida, no se ve desde arriba. El iceberg de la tartamudez se compone de lo aparente (bloqueos, repeticiones, silencios) y de lo oculto (miedo, vergüenza, culpa, el super yo de las sentencias grabadas en piedra que te entierran en vida). 

El río de fondo, la parte oculta del iceberg. Bloqueo interno que se muestra en un bloqueo externo. Para hacer algo, hay que actuar primero sobre lo que causa el bloqueo interno. Para desbloquear la mente tartamuda, y cualquier mente dogmática, fanática, de cualquier signo.

En mis artículos anteriores he citado a Nietzsche, el gran filósofo paradigma ateo. He citado a ese gran monumento religioso que es la Kaaba en Meca, el cubo que se construyó vacío, que después se llenó de ídolos, y que con la vuelta de Muhammad a Meca se vació de nuevo, tal como se conserva hasta hoy. La Kaaba vacía es una metáfora del ser humano. En el Corán, por seguir en el ámbito de lo islámico, hay una aleya que dice muy claramente que el ser humano es rehén de lo que ha acumulado. Se refiere a cosas materiales y a cosas mentales.

Pues bien, el ego es esa acumulación, yo lo he denominado basura psicológica. Son las mentiras cotidianas, las mentiras de la propia historia de cada uno, lo cómodo, para ir tirando en la vida, para no ir más allá, para no cambiar, porque "es lo que hay" y "no me atrevo a ir más allá de lo conocido".

El cambio de visión del mundo y del modo de vida comienza por aquí: el gran tortazo al ego, a lo que te ha mantenido roto por dentro desde niño. Las grandes sentencias que han marcado tu vida. Que te han condenado en vida.

Yo estoy todavía en ese proceso, ya que me sigo bloqueando. Un primer paso fue el de atreverme a dar conferencias, lo demás está por venir, la fluidez está por venir. 

"¿Por qué soy tartamudo?". Mejor cambiar esta pregunta por "¿Para qué soy tartamudo?". Estamos aquí para hacer algo. Algo grande.

 

 


viernes, 16 de diciembre de 2016

Meros capullos

El gran Nietzsche dijo dos frases que resumen el drama humano:

·         Toda convicción es una cárcel.

(Nietzsche estaba a favor de la vida y de la flexibilidad de pensamiento y acción, y en contra de cualquier absolutismo o dogmatismo de la mente que suele conducir al ser humano a la muerte en vida).

·         El que no cree en sí mismo, miente siempre.

(En esta frase tan rotunda y tan potente, Nietzsche nos enseña cuál es el resultado de la ausencia de autenticidad y confianza en uno mismo: la mentira y el autoengaño).

En toda convicción sobre nosotros mismos y lo que nos rodea está el significado que nos damos a nosotros mismos, cómo nos juzgamos, cuáles son nuestras etiquetas, nuestras jaulas, nuestras redes, nuestros pozos profundos de los que no podemos salir. La historia que nos contamos. 

Y quien no cree en sí mismo, quien no cree que dentro de sí hay una mina de oro que está esperando ser rescatada, tiende a construir auto-engaños o a engañar a los demás, para salir del paso y no ser descubierto como inadecuado.

O dicho en otras palabras, todos nosotros somos flores en potencia. Nuestro fin último es florecer. Lo que pasa es que muchos no florecemos y no pasamos de ser meros capullos. Y el tesoro interior continúa esperando aflorar, como un manantial que queda oculto en el subsuelo.

“Überzeugungen sind gefährlichere Feinde der Wahrheit als Lügen.”

Friedrich Nietzsche


(Las convicciones son enemigos más peligrosos de la verdad que las mentiras)


domingo, 27 de noviembre de 2016

Así habló Zarathustra IV, homenaje a Nietzsche

ALSO SPRACH ZARATHUSTRA
Friedrich Nietzsche

IV

Zarathustra aber sahe das Volk an und wunderte sich. Dann sprach er also:
Der Mensch ist ein Seil, geknüpft zwischen Tier und Übermensch - ein Seil über einem Abgrunde.
Ein gefährliches Hinüber, ein gefährliches Auf-dem-Wege, ein gefährliches Zurückblicken, ein gefährliches Schaudern und Stehenbleiben.
Was groβ ist am Menschen, das ist, daβ er eine Brücke und kein Zweck ist: was geliebt werden kann am Menschen, das ist, daβ er ein Übergang und ein Untergang ist.

Zarathustra contempló al pueblo y se maravilló. Después habló así:
El ser humano es una cuerda tendida entre la bestia y el ser humano superior – una cuerda sobre un abismo.
Un peligroso ir más allá, un peligroso detenerse, un peligroso volver atrás, un peligroso vacilar y un peligroso estar de pie.
Lo más grande del ser humano es que es un puente y no una meta. Lo de que debemos amar en el ser humano es que consiste en un tránsito y un ocaso.

Ich liebe die, welche nicht zu leben wissen, es sei denn als Untergehende, denn es sind die Hinübergehenden.
Ich liebe die groβen Verachtenden, weil sie die groβen Verehrenden sind und Pfeile der Sehnsucht nach dem andern Ufer.

Yo amo a quienes no saben vivir sino para desaparecer, para anularse, pues esos son los que pasan más allá.
Yo amo a los grandes menospreciadores, porque son los grandes veneradores, flechas de deseo que ansían pasar a la otra orilla.

Ich liebe die, welche nicht erst hinter den Sternen einen Grund suchen, unterzugehen und Opfer zu sein: sondern die sich der Erde opfern, daβ die Erde einst des Übermenschen werde.
Ich liebe den, welcher lebt, damit er erkenne, und welcher erkennen will, damit einst der Übermensch lebe. Und so will er seinen Untergang.

Yo amo a quienes no buscan tras las estrellas alguna razón para desaparecer o convertirse en ofrenda para inmolarse, sino que se ofrendan a la tierra para que algún día esta sea del Ser humano superior.
Yo amo a quienes viven para el conocimiento y tratan de saber, para que algún día llegue a existir el Ser humano superior. Y es así como quieren su propio ocaso.

Comentario

En el mundo, en todo lugar y en todo tiempo, ahora y en el pasado, han habido unos pocos individuos que se acercan o realizan ese mítico Ser humano superior, otros pocos individuos que se acercan a la bestia, y la mayoría, que, trabajosamente se mueven en la cuerda floja, que Nietzsche describe como puente. El mundo es una batalla entre estos tres tipos humanos, por eso encontramos desde lo más sublime hasta lo más perverso, de gente con una vida que pasa de largo sin grandes contratiempos a gente con vidas convulsas, frenéticas, maravillosas o trágicas.
El ego es a lo que se refiere Nietzsche como digno de desprecio, lo que es digno de ser anulado o desaparecido, para poder pasar a la otra orilla aquí y ahora. Vivir sin ego. Esa es el gran experiencia espiritual de Nietzsche, el paradigma de los filósofos ateos, por eso lo encuentro tan auténtico, por eso me llena tanto. Es la misma experiencia expresada de mil y una maneras desde la antigüedad. ¿No será que ese Ser humano superior es el equivalente islámico al Al-Insán al-Kámil, el “ser humano completado”, el que ha recompuesto sus piezas rotas?
Vivir sin ego, eso es lo mismo que dice un compatriota moderno suyo, Eckhardt Tolle, y lo mismo que han dicho los grandes personajes espirituales de la humanidad. Y el hombre moderno, todavía sufriendo por los callejones, lamentándose, quejándose, rabiando por el dolor de las heridas...
Vivir sin ego, el ocaso, desaparecer, anularse... Para llegar a la otra orilla, en esta vida ya.
Por eso Nietzsche, como Krishnamurti, son maestros del “la ilaha”, no dioses, no ideologías, algo a tener en cuenta para muchos musulmanes, tan fanatizados, tan trastornados por la ideología. Y también para los que buscan.

sábado, 5 de noviembre de 2016

Así habló Zaratustra II, homenaje a Nietzsche

ALSO SPRACH ZARATHUSTRA
Friedrich Nietzsche

II
Zarathustra stieg allein das Gebirge abwärts und niemand begegnete ihm. Als er aber in die Wälder kam, stand auf einmal ein Greis vor ihm, der seine heilige Hütte verlassen hatte, um Wurzeln im Walde zu suchen. Und also sprach der Greis zu Zarathustra:

Zarathustra descendió la montaña solo, sin encontrar a nadie. Pero cuando llegó al bosque, se topó con un anciano que había salido de su santa cabaña para buscar raíces por el bosque. Y así habló el anciano a Zarathustra:

Nicht fremd ist mir dieser Wanderer: vor manchem Jahre ging er hier vorbei. Zarathustra hieβ er; aber er hat sich verwandelt.
Damals trugst du deine Asche zu Berge: willst du heute dein Feuer in die Täler tragen? Fürchtest du nicht des Brandstifters Strafen?

No me resulta extraño este viajero: hace algunos años pasó por aquí. Se llamaba Zarathustra; pero él ha cambiado.
Entonces llevabas tus cenizas a las montañas: quieres tú hoy bajar tu fuego a los valles?¿No temes los castigos para los incendiarios?

Ja, ich erkenne Zarathustra. Rein ist sein Auge, und an seinem Munde birgt sich kein Ekel. Geht er nicht daher wie ein Tänzer?
Verwandelt ist Zarathustra, zum Kind ward Zarathustra, ein Erwachter ist Zarathustra: was willst du nun bei den Schlafenden?

Sí, reconozco a Zarathustra. Su ojo es puro, y su boca no encierra ningún asco. ¿No será por eso que viene como un bailarín?
Ha cambiado Zarathustra, se ha hecho niño Zarathustra, está despierto Zarathustra: ¿qué tienes que ver con los durmientes?

Comentario

El anciano conoce muy bien el proceso espiritual por el que ha pasado Zarathustra: subir a la montaña con sus cenizas y después bajar revivido, convertido en niño, con pureza en su mirada y en sus palabras, libre como un bailarín, despierto, sabio como los durmientes (ver Biblia y Corán, referido a los durmientes de Éfeso). Pero el anciano teme por él, porque su mensaje es como fuego para la gente corriente (y para los poderes fácticos, por supuesto). Lo tomarán como un incendiario. El anciano teme que le persigan y castiguen.

Nietzsche, como Krishnamurti, grandes maestros del "La ilaha" en árabe (no hay dioses, no hay ídolos, toda ideología es ilusión).


viernes, 20 de mayo de 2016

Las Escrituras en blanco del Buda


Cuentan las crónicas budistas chinas que un grupo de interesados en el mensaje del Buda hicieron el largo viaje hasta la India para visitar al Buda. Ellos querían traer de vuelta las Escrituras para ofrecerselas a su pueblo como guía de sus vidas. Cuando recibieron las Escrituras, se encontraron con gran sorpresa y contrariedad unos rollos en blanco, y fueron a quejarse al Buda en persona de que les habían hecho una entrega fraudulenta e hicieron la siguiente pregunta gritando: “¡¡¡¿Para qué va a servirnos esto?!!!”. El Buda, sonriendo, les respondió:

“No hay necesidad de gritar. De hecho, son esos rollos en blanco las verdaderas Escrituras. Pero ya veo que la gente de la China es demasiado simple e ignorante para creer esto, de modo que no hay más remedio que darle ejemplares con algo escrito en ellos.”

*Esta es la crónica de Wu Ch´êng-ên, tal como la recoge Aldous Huxley en su obra “Filosofía Perenne”, en el capítulo 7 “La Verdad”.

Estamos hablando de varios siglos antes de Cristo, cuando todavía no había internet y la gente no sabía lo que se hacía o pensaba a varios kilómetros más allá (tenían que pasar años o décadas para que cualquier cosa relevante se transmitiera). El Buda no conocería a Lao-Tse (eran de la misma época, aunque a miles de kilómetros) y su obra póstuma “Tao Te Ching”. Si lo hubiera conocido, seguro que en esos rollos en blanco habría escrito, en chino, al menos una de sus sentencias. Pienso en una en particular, que lo resume TODO, por eso me conmocionó y emocionó cuando la leí:

“La sociedad que sigue el Tao, usa sus caballos para arar los campos. La sociedad que no sigue el Tao, usa sus caballos para llevar a los soldados al campo de batalla.”

¿Qué surge ahora mismo?

Los rollos en blanco es lo virginal en la Naturaleza y en el propio ser humano. 

*Pensad en María, la virgen, que por su condición de virgen, concibió el Verbo divino (Jesús). Pensad también en Muhammad, el ummí-maternal-iletrado, que gracias a esa condición pudo recibir el Corán y vaciar de ídolos la Kaaba que construyeron Abraham e Ismael, símbolo de la pureza interior del ser humano.

Lo que quiso enseñar el Buda fue que… (hasta aquí puedo leer, Mayra dixit).

Vale… Sigo escribiendo, no me puedo callar. A lo mejor alguien sensible me lee y le sirve de algo.

Pero… Siempre hay un pero. 

Pero el ser humano se encarga de superponerlo todo con su propia idolatría.

El ser humano tiende a la idolatría: sus opiniones fijas, sus sufrimientos, sus angustias por el futuro, sus resentimientos por el pasado, sus miedos, sus rencores, sus complejos y sus soberbias, sus clases sociales, sus castas, sus anhelos, sus odios, sus depresiones, sus ideologías, sus barreras, sus fanatismos, en fin, EL EGO. Estamos hablando de los ídolos mentales, los que Nietzsche, el gran Nietzsche, mi filósofo de mi alma atea juvenil, denunció por ser la gran desgracia de la humanidad (una de sus grandes obras la tituló “El crepúsculo de los ídolos”).

*El colmo es la ideología wahabí que tanto daño está haciendo al islam. En general, cualquier fanatismo religioso, político, racial, futbolístico, etc..


Mensaje en especial para musulmanes (que hoy en día están sufriendo mucho porque están siendo atacados tanto por dentro como por fuera): a medida que se van disolviendo los propios ídolos, algo inconmensurable surge, nuestro tesoro divino, y el resultado es que a la persona le inunda una paz (salâm) inmensa, que la transmite a los demás (baraka) y deja de ocuparse en juzgar a los demás. Nuestra mente tiende a crear enredos mayúsculos y espinosos, como un zarzal. Cuando el zarzal arde, Allah surge, como le pasó a Moisés (Musa a.s.) en el Monte Sinaí, y todo lo ilusorio se desvanece. Este es el principio del camino de la pacificación de una sociedad. Este es el camino del Tao para conducir los caballos a arar los campos. Este es el camino que quiso transmitir el Buda con sus Escrituras en blanco. 

sábado, 23 de abril de 2016

Hasta que el mismo mar fluye en tus venas

Me tropecé hace un par de semanas con un libro en la biblioteca, un libro de Aldous Huxley, cuyo nombre me sonaba desde jovencito por haber visto en la tele la serie sobre su obra "Un mundo feliz". El libro me atrajo por su título: "Filosofía Perenne", título que remite a la profunda conexión en la experiencia mística de todas las tradiciones espirituales, más allá de todo discurso racional filosófico, religioso, cultural o racial donde los egos campan a sus anchas. Porque hay un más allá de todo discurso, un más allá donde surgen la música, la poesía, la belleza, la naturaleza, el universo, la palabra revelada, el amor... Misma experiencia repetida en todo tiempo y en todo lugar. 

Había leído sobre Filosofía Perenne por medio de Guenón y Schuon, grandes pensadores musulmanes europeos del siglo XX y conocedores profundos del hecho espiritual en todo tiempo y en todo lugar. Huxley publicó este libro en 1945, cuando Europa estaba devastada por la guerra. El libro es un recordatorio de muchos textos místicos de todas las tradiciones espirituales de la tierra donde se recuerda que los desvaríos del ego son la principal causa de sufrimiento y guerra en el mundo y que hay un más allá detrás de todo ese discurso racional del ego, de todo intento por "tener razón", un más allá que cuando se accede a él se genera una profunda paz y amor (en árabe se puede hablar de "baraka" y de "salâm"). Donde ya no hay "otro" al que oponerse o de quien defenderse, donde todo está unido a todo en un abrazo maternal. Donde la persona deja de funcionar en modo "piloto automático" y empieza a estar atenta (en árabe "taqwa").

Uno de los textos citados en el libro que más me han impactado por el momento es del poeta inglés Thomas Traherne, que vivió en el siglo XVII, considerado santo en la Iglesia Anglicana, del que voy a citar unos pasajes:


"Nunca gozas del mundo rectamente hasta que el mismo mar fluye en tus venas, hasta que te visten los cielos y coronan las estrellas; y percibes que eres el único heredero de todo el mundo (...) El mundo es un espejo de Belleza Infinita, pero nadie lo ve. Es un Templo de Majestad, pero nadie lo mira. Es una región de Luz y Paz, si los hombres no lo inquietaran. Es el Paraíso de Dios (...) Es el lugar de los Ángeles y la Puerta del Cielo. Cuando Jacob despertó de su sueño, dijo: Dios está aquí, y no lo sabía. ¡Cuán pavoroso es este lugar! No es otro que la Cara de Dios y la Puerta del Cielo."


Me resuena tanto a lo que leí tantas veces...

Es tan diferente del discurso dogmático de todo aquel que pretende tener la razón, el mal humano por excelencia que nos lleva una y otra vez a aniquilarnos los unos a los otros...

Gracias a los terroristas que entran matando a gente inocente en nombre del islam, a la ideología wahhabí que los sustenta, y en el otro bando (en el fondo el mismo), a los xenófobos, a los islamófobos, a los nazis, a los racistas, en general a todo aquel cuya bandera es "lo mío es lo mejor" y "yo sé lo que te conviene", nos estamos dirigiendo a un nuevo holocausto. Es que el ser humano es así, tendente a levantar pedestales a sus ideas exclusivistas, para ellos muy racionales. Por eso Nietzsche, el gran Nietzsche, compañero mío del alma durante muchos años, tituló a uno de sus libros "El crepúsculo de los ídolos", porque el ser humano tiende a la idolatría de sus ideas, las convierte en dioses, y a los falsos dioses se les ha de hacer caer (como hizo Muhammad al volver a Meca y vaciar la Kaaba de ídolos). 

Aquellas personas que trascienden su idolatría interior acceden al espacio de donde surge el amor, la poesía, la belleza, lo divino, la palabra revelada, aunque esto no lo capte ni el ateo acérrimo, ni el dogmático ni el terrorista.

Aquí podéis leer más sobre esta obra:


http://kishimotoandres.blogspot.com.es/2006/01/aldous-huxley-la-filosofa-perenne.html

Y aquí una recitación en inglés de su poema "Centuries of Meditation":
https://vimeo.com/73777951

domingo, 5 de abril de 2015

EL PODER TRANSFORMADOR DE LA PALABRA


  • El poder de la palabra

Robert Dilts  puso de relieve, en su libro “El poder de la palabra” (Barcelona, Ed. Urano), el inmenso poder de la palabra para modelar nuestra percepción, comportamiento y actitud hacia la realidad cotidiana. El lenguaje tiene un gran impacto en el ser humano: genera experiencias, creencias, miedos, esperanzas, proyectos, estados de ánimo, alegrías, tristezas...

Rafael Echeverría, en sus obras "Ontología del lenguaje" y "La empresa emergente" (Barcelona, Ed. Granica), destaca el poder de la conversación dentro del marco de la empresa como muestra de este poder generativo del lenguaje. Por ejemplo, el jefe dice “Hágase tal cosa”, y tal cosa se hace. Si no hubiera dicho eso, tal cosa no se habría realizado. Echeverría pone el énfasis en el poder de las conversaciones entre las personas, las cuales generan estados de ánimo, acciones determinadas, pensamientos, emociones, pasiones, sueños, proyectos, etc.

Según Echeverría, el filósofo griego Heráclito, en el siglo VI a.C., fue el primero en reconocer el poder creador del mundo a través de la palabra. El Logos, la palabra, según Heráclito, era el fundamento de todo lo existente y aquello que transformaba el caos en orden, la multiplicidad en unidad y la unidad en multiplicidad. Heráclito vivió en Éfeso, Asia Menor, cuando estaba bajo dominio persa.

Por otro lado, en arameo, la antigua lengua de los judíos, había una expresión que reconocía este poder de la palabra: “avara ka d`avara”, que significaba “La palabra transforma”. Es posible que este conocimiento haya pasado a Persia durante el cautiverio judío en Babilonia y que lo hayan recogido los magos persas para abrir lo que estaba cerrado y hacer posible lo que parecía imposible. La expresión aramea pasó al persa como “Abracadabra”, expresión del mundo de la magia conocida por nosotros. Y estos mismos persas fueron los que gobernaron Éfeso cuando vivía Heráclito.

Tampoco extraña que en el Génesis, Yahvé genere el mundo por medio de la palabra: “Hágase la luz”, y la luz se hizo. Y en el Evangelio de Juan, “Al principio fue el Verbo”, Verbo-Palabra-Acción. En el Evangelio de Lucas se observa el gran poder de la palabra en el episodio de la sanación del sirviente de un centurión (Lucas 7, 1-10).

Pero este conocimiento del poder generativo del lenguaje se olvidó durante cientos de años para considerarlo como una mera herramienta descriptiva de la realidad, hasta el período final del siglo XIX-mitad del siglo XX, cuando Nietzsche, Heidegger y Wittgenstein, redescubrieron la función generativa del lenguaje. El lenguaje no tenía solamente una función pasiva limitada a la descripción de la realidad, sino que el lenguaje creaba realidad.

  • La palabra parábola

La palabra griega “parabolós” derivó en nuestra “palabra”, a la parábola como figura geométrica y a la parábola del Evangelio. Etimológicamente procede de la composición de:
  • la preposición “para”, que significa “junto a”, y
  • el nombre “bolós”, que significa “bola que se lanza”. De “bolós” deriva también metabolismo (o cómo el bolo alimenticio se digiere a través del sistema digestivo), balística (ciencia que estudia toda bala que se dispara), embolia (trastorno provocado por un coágulo que bloquea la circulación de la sangre), etc.

En el Evangelio, la parábola es un relato alegórico, es decir, que tiene un nivel de comprensión aparente que llega a todo el mundo, al mismo tiempo que tiene otros niveles de comprensión más profundos que no todos llegan a intuir. Parece como si esta parábola fuera una bola que se lanza (la historia aparente) acompañada (para=junto a) de uno o varios significados más profundos. No todas las personas a las que llega esta “bola” entienden sus significados más profundos. Muchos de los cuentos tradicionales son parábolas, por eso su poder para hacer aflorar la sabiduría interna innata de cada persona.



En geometría, la parábola es una curva cuyas ramas se alejan hacia el infinito. El científico Jorge Wagensberg, en su obra "La rebelión de las formas" (Barcelona, Ed. Tusquets), nos da una definición de la parábola como objeto para emitir y recibir señales del espacio:

La parábola concentra lo que llega del infinito, o manda al infinito lo que se irradia de su foco. Eso, y no otra cosa, es empezar a comprender la parábola.”



Sustituyamos la “parábola” geométrica por la “palabra” del lenguaje, a ver qué nos sugiere:

La palabra concentra lo que llega del infinito, o manda al infinito lo que se irradia de su foco. Eso, y no otra cosa, es empezar a comprender la palabra.”

Aquí está el poder y la proyección de la palabra humana en el mundo. Dejamos a nuestros lectores y nuestras lectoras su propia reflexión sobre este asunto tan crucial en el ser humano.


Y para apoyar esta afirmación, qué mejor que dos cuentos:



EL PODER DE LA PALABRA


Había una vez un samurái que era muy diestro con la espada y a la vez muy soberbio y arrogante. El samurái tenía una creencia: él solo se creía alguien cuando mataba a un adversario en un combate y, por eso, buscaba continuamente ocasiones para desafiar a cualquiera ante la más mínima afrenta. Era de esta manera como el samurái mantenía su idea, su concepto de sí mismo, su férrea identidad.
 
En una ocasión, este hombre llegó a un pueblo y vio que la gente acudía en masa a un lugar. El samurái paró en seco a una de aquellas personas y le preguntó:
-     ¿Adónde vais todos con tanta prisa?
-     Noble guerrero –le contestó aquel hombre que, probablemente, empezó a temer por su vida- vamos a escuchar al maestro Wei.
-    ¿Quién es ese Wei? 
-    ¿Cómo es posible que no le conozcas, si el maestro Wei es conocido en toda la región?
 
El samurái se sonrió como un estúpido ante aquel aldeano y observó el respeto que aquel hombre sentía por ese tal maestro Wei y que no parecía sentir por un samurái como él. Entonces decidió que aquel día su fama superaría a la de Wei y por eso siguió a la multitud hasta que llegaron a la enorme estancia donde el maestro Wei iba a impartir sus enseñanzas.
 
El maestro Wei era un hombre mayor y de corta estatura por el cual el samurái sintió de inmediato un gran desprecio y una ira contenida.
 
Wei empezó a hablar:
-En la vida hay muchas armas poderosas usadas por el hombre y, sin embargo, para mí, la más poderosa de todas es la palabra.
 
Cuando el samurái escuchó aquello, no pudo contenerse y exclamó en medio de la multitud:
-    Sólo un viejo estúpido como tú puede hacer semejante comentario.

Entonces, sacó su katana y agitándola en el aire, prosiguió:
-Ésta sí que es un arma poderosa y no tus estúpidas palabras.
   
Entonces Wei, mirándole a los ojos, le contestó:
-    Es normal que alguien como tú haya hecho ese comentario. Es fácil ver que no eres más que un bastardo, un bruto sin ninguna formación, un ser sin ningunas luces y aun absoluto hijo de perra.
     
Cuando el samurái escuchó aquellas palabras, su rostro enrojeció y con el cuerpo tenso y la mente fuera de sí empezó a acercase al lugar donde Wei estaba gritándole: 
-    ¡¡¡Anciano, despídete de tu vida porque hoy llega su fin!!!!!!
 
Entonces, de forma inesperada, Wei empezó a disculparse: 
-    Perdóname, gran señor, sólo soy un hombre mayor y cansado, alguien que por su edad puede tener los más graves de los deslices. ¿Sabrás perdonar con tu corazón noble de guerrero a este tonto que en su locura ha podido agraviarte?
 
El samurái se paró en seco y le contestó:
-    Naturalmente que sí, noble maestro Wei, acepto tus excusas.
  
En aquel momento Wei le miró directamente a los ojos y le dijo:
-   Amigo mío, dime: ¿Son o no son poderosas las palabras?




Otro cuento muy aclaratorio del poder de las palabras es el de las tres orugas de seda:

EL PODER DE LA IMAGINACIÓN


Había una vez tres orugas de seda que ignoraban su futuro como mariposas. Sus nombres eran: Pesimista, Realista e Idealista. Se les acercaba la hora de su transformación y empezaron a sentir los primeros síntomas.... Su voraz apetito fue desapareciendo, su movilidad menguaba a gran velocidad y, finalmente, sintieron como el capullo les aislaba del mundo conocido, de la seguridad de lo cotidiano. En la oscuridad del misterio de su futuro, tuvieron pensamientos distintos. Las palabras que se dirigieron a ellos mismos eran diferentes:

Pesimista se dijo a sí mismo que estaba viviendo el final de su vida, y en lo más profundo de su sentir, se despidió de los buenos momentos.
Realista se dio ánimos diciéndose que todo aquello sería momentáneo y que, tarde o temprano, todo volvería a la normalidad.
Idealista sintió que aquello que le estaba ocurriendo podría ser la oportunidad para que se cumpliese su sueño más preciado: poder volar como un pájaro. Y aprovechó la oscuridad para perfeccionar sus sueños.

Cuando los tres capullos se abrieron, dejaron ver tres realidades iguales y distintas a la vez:
Pesimista era una bellísima mariposa, pero estaba muerta... Había muerto de miedo.
Realista era una hermosísima mariposa, pero a pesar de ello, empezó a arrastrarse como cuando era oruga. Con satisfacción, dio las gracias al cielo por haber podido seguir igual que antes.
Idealista, nada más ver la luz del día, buscó sus alas... y al verlas, su corazón rezumó alegría, emprendió el vuelo, como un pájaro, y dio las gracias, repartiendo su dicha por todo el bosque.

  • FRASES SOBRE EL PODER DE LA PALABRA




Crane, Stephen: "El que puede cambiar sus pensamientos puede cambiar su destino."

Ford, Henry: "Si crees que lo puedes hacer, tienes razón. Si crees que no lo puedes hacer, también tienes razón."




Gandhi, Mahatma: "Observa tus pensamientos, se convertirán en tus palabras. Observa tus palabras, se convertirán en tus acciones. Observa tus acciones, se convertirán en tus hábitos. Observa tus hábitos, se convertirán en tu carácter. Observa tu carácter, se convertirá en tu destino."

Podéis leer un artículo mío similar en http://creandoconlatartamudez.blogspot.com.es/2014/04/introducciona-la-neuro-semantica-de-la_16.html


Bibliografía:
  • DILTS, R. (2003). El poder de la palabra. Barcelona: Ed. Urano. 


  •  ECHEVERRÍA, R. (2000). La empresa emergente. La confianza y los desafíos de la transformación. Barcelona: Ed. Granica.
  • ECHEVERRÍA, R. (2008). Ontología del lenguaje. Barcelona: Ed. Granica.
  •  AYA, A. (2013). El arameo en sus labios. Saborear los cuatro evangelios en la lengua de Jesús. Barcelona: Ed. Fragmenta.  
  •  WAGENSBERG, J. (2004). La rebelión de las formas. Barcelona: Tusquets Ed. Pág. 242.