Occidente en Oriente y Oriente en Occidente (o cómo alejarnos del tonto que mira el dedo y acercarnos al sabio que señala la luna)
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domingo, 23 de abril de 2017
Tortazo al ego
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viernes, 16 de diciembre de 2016
Meros capullos
El gran Nietzsche dijo dos frases que resumen
el drama humano:
(Nietzsche estaba a favor de la vida y de la flexibilidad de pensamiento y acción, y en contra de cualquier absolutismo o dogmatismo de la mente que suele conducir al ser humano a la muerte en vida).
(En esta frase tan rotunda y tan potente, Nietzsche nos enseña cuál es el resultado de la ausencia de autenticidad y confianza en uno mismo: la mentira y el autoengaño).
En toda convicción sobre nosotros mismos y lo que nos rodea está el significado que nos damos a nosotros mismos, cómo nos juzgamos, cuáles son nuestras etiquetas, nuestras jaulas, nuestras redes, nuestros pozos profundos de los que no podemos salir. La historia que nos contamos.
Y quien no cree en sí mismo, quien no cree que dentro de sí hay una mina de oro que está esperando ser rescatada, tiende a construir auto-engaños o a engañar a los demás, para salir del paso y no ser descubierto como inadecuado.
O dicho en otras palabras, todos nosotros somos flores en potencia. Nuestro fin último es florecer. Lo que pasa es que muchos no florecemos y no pasamos de ser meros capullos. Y el tesoro interior continúa esperando aflorar, como un manantial que queda oculto en el subsuelo.
“Überzeugungen sind gefährlichere Feinde der Wahrheit als Lügen.”
Friedrich Nietzsche
(Las convicciones son enemigos más peligrosos de la verdad que las mentiras)
·
Toda
convicción es una cárcel.
(Nietzsche estaba a favor de la vida y de la flexibilidad de pensamiento y acción, y en contra de cualquier absolutismo o dogmatismo de la mente que suele conducir al ser humano a la muerte en vida).
·
El que no cree
en sí mismo, miente siempre.
(En esta frase tan rotunda y tan potente, Nietzsche nos enseña cuál es el resultado de la ausencia de autenticidad y confianza en uno mismo: la mentira y el autoengaño).
En toda convicción sobre nosotros mismos y lo que nos rodea está el significado que nos damos a nosotros mismos, cómo nos juzgamos, cuáles son nuestras etiquetas, nuestras jaulas, nuestras redes, nuestros pozos profundos de los que no podemos salir. La historia que nos contamos.
Y quien no cree en sí mismo, quien no cree que dentro de sí hay una mina de oro que está esperando ser rescatada, tiende a construir auto-engaños o a engañar a los demás, para salir del paso y no ser descubierto como inadecuado.
O dicho en otras palabras, todos nosotros somos flores en potencia. Nuestro fin último es florecer. Lo que pasa es que muchos no florecemos y no pasamos de ser meros capullos. Y el tesoro interior continúa esperando aflorar, como un manantial que queda oculto en el subsuelo.
“Überzeugungen sind gefährlichere Feinde der Wahrheit als Lügen.”
Friedrich Nietzsche
(Las convicciones son enemigos más peligrosos de la verdad que las mentiras)
domingo, 27 de noviembre de 2016
Así habló Zarathustra IV, homenaje a Nietzsche
ALSO
SPRACH ZARATHUSTRA
Friedrich
Nietzsche
IV
Zarathustra aber sahe das
Volk an und wunderte sich. Dann sprach er also:
“Der Mensch ist ein
Seil, geknüpft zwischen Tier und Übermensch - ein Seil über einem
Abgrunde.
Ein gefährliches Hinüber,
ein gefährliches Auf-dem-Wege, ein gefährliches Zurückblicken, ein
gefährliches Schaudern und Stehenbleiben.
Was groβ
ist am Menschen, das ist, daβ
er eine Brücke und kein Zweck ist: was geliebt werden kann am
Menschen, das ist, daβ er ein Übergang und ein Untergang ist.
“Zarathustra
contempló al pueblo y se maravilló. Después habló así:
“El
ser humano es una cuerda tendida entre la bestia y el ser humano
superior – una cuerda sobre un abismo.
Un
peligroso ir más allá, un peligroso detenerse, un peligroso volver
atrás, un peligroso vacilar y un peligroso estar de pie.
Lo
más grande del ser humano es que es un puente y no una meta. Lo de
que debemos amar en el ser humano es que consiste en un tránsito y
un ocaso.
Ich liebe die,
welche nicht zu leben wissen, es sei denn als Untergehende, denn es
sind die Hinübergehenden.
Ich liebe die groβen
Verachtenden, weil sie die groβen Verehrenden sind und Pfeile der
Sehnsucht nach dem andern Ufer.
Yo
amo a quienes no saben vivir sino para desaparecer, para anularse,
pues esos son los que pasan más allá.
Yo
amo a los grandes menospreciadores, porque son los grandes
veneradores, flechas de deseo que ansían pasar a la otra orilla.
Ich liebe die,
welche nicht erst hinter den Sternen einen Grund suchen, unterzugehen
und Opfer zu sein: sondern die sich der Erde opfern, daβ die Erde
einst des Übermenschen werde.
Ich liebe den,
welcher lebt, damit er erkenne, und welcher erkennen will, damit
einst der Übermensch lebe. Und so will er seinen Untergang.
Yo
amo a quienes no buscan tras las estrellas alguna razón para
desaparecer o convertirse en ofrenda para inmolarse, sino que se
ofrendan a la tierra para que algún día esta sea del Ser humano
superior.
Yo
amo a quienes viven para el conocimiento y tratan de saber, para que
algún día llegue a existir el Ser humano superior. Y es así como
quieren su propio ocaso.
Comentario
En el mundo, en todo
lugar y en todo tiempo, ahora y en el pasado, han habido unos pocos
individuos que se acercan o realizan ese mítico Ser humano superior,
otros pocos individuos que se acercan a la bestia, y la mayoría,
que, trabajosamente se mueven en la cuerda floja, que Nietzsche
describe como puente. El mundo es una batalla entre estos tres tipos
humanos, por eso encontramos desde lo más sublime hasta lo más
perverso, de gente con una vida que pasa de largo sin grandes
contratiempos a gente con vidas convulsas, frenéticas, maravillosas
o trágicas.
El
ego es a lo que se refiere Nietzsche como digno de desprecio, lo que
es digno de ser anulado o desaparecido, para poder pasar a la otra
orilla aquí y ahora. Vivir sin ego. Esa es el gran experiencia
espiritual de Nietzsche, el paradigma de los filósofos ateos, por
eso lo encuentro tan auténtico, por eso me llena tanto. Es la misma
experiencia expresada de mil y una maneras desde la antigüedad. ¿No
será que ese Ser humano superior es el equivalente islámico al
Al-Insán al-Kámil, el “ser humano completado”, el que ha
recompuesto sus piezas rotas?
Vivir sin ego, eso
es lo mismo que dice un compatriota moderno suyo, Eckhardt Tolle, y
lo mismo que han dicho los grandes personajes espirituales de la
humanidad. Y el hombre moderno, todavía sufriendo por los
callejones, lamentándose, quejándose, rabiando por el dolor de las
heridas...
Vivir sin ego, el
ocaso, desaparecer, anularse... Para llegar a la otra orilla, en esta
vida ya.
Por eso Nietzsche,
como Krishnamurti, son maestros del “la ilaha”, no dioses, no
ideologías, algo a tener en cuenta para muchos musulmanes, tan
fanatizados, tan trastornados por la ideología. Y también para los
que buscan.
sábado, 5 de noviembre de 2016
Así habló Zaratustra II, homenaje a Nietzsche
ALSO
SPRACH ZARATHUSTRA
Friedrich
Nietzsche
II
Zarathustra
stieg allein das Gebirge abwärts und niemand begegnete ihm. Als er
aber in die Wälder kam, stand auf einmal ein Greis vor ihm, der
seine heilige Hütte verlassen hatte, um Wurzeln im Walde zu suchen.
Und also sprach der Greis zu Zarathustra:
Zarathustra
descendió la montaña solo, sin encontrar a nadie. Pero cuando llegó
al bosque, se topó con un anciano que había salido de su santa
cabaña para buscar raíces por el bosque. Y así habló el anciano a
Zarathustra:
“Nicht
fremd ist mir dieser Wanderer: vor manchem Jahre ging er hier vorbei.
Zarathustra hieβ er; aber er hat sich verwandelt.
Damals
trugst du deine Asche zu Berge: willst du heute dein Feuer in die
Täler tragen? Fürchtest du nicht des Brandstifters Strafen?
“No
me resulta extraño este viajero: hace algunos años pasó por aquí.
Se llamaba Zarathustra; pero él ha cambiado.
Entonces
llevabas tus cenizas a las montañas: quieres tú hoy bajar tu fuego
a los valles?¿No temes los castigos para los incendiarios?
Ja,
ich erkenne Zarathustra. Rein ist sein Auge, und an seinem Munde
birgt sich kein Ekel. Geht er nicht daher wie ein Tänzer?
Verwandelt
ist Zarathustra, zum Kind ward Zarathustra, ein Erwachter ist
Zarathustra: was willst du nun bei den Schlafenden?
Sí,
reconozco a Zarathustra. Su ojo es puro, y su boca no encierra ningún
asco. ¿No será por eso que viene como un bailarín?
Ha
cambiado Zarathustra, se ha hecho niño Zarathustra, está despierto
Zarathustra: ¿qué tienes que ver con los durmientes?
Comentario
El
anciano conoce muy bien el proceso espiritual por el que ha pasado
Zarathustra: subir a la montaña con sus cenizas y después bajar
revivido, convertido en niño, con pureza en su mirada y en sus
palabras, libre como un bailarín, despierto, sabio como los
durmientes (ver Biblia y Corán, referido a los durmientes de Éfeso).
Pero el anciano teme por él, porque su mensaje es como fuego para la
gente corriente (y para los poderes fácticos, por supuesto). Lo
tomarán como un incendiario. El anciano teme que le persigan y
castiguen.
Nietzsche, como Krishnamurti, grandes maestros del "La ilaha" en árabe (no hay dioses, no hay ídolos, toda ideología es ilusión).
viernes, 20 de mayo de 2016
Las Escrituras en blanco del Buda
Cuentan las crónicas budistas chinas que un grupo de
interesados en el mensaje del Buda hicieron el largo viaje hasta la India para
visitar al Buda. Ellos querían traer de vuelta las Escrituras para ofrecerselas a su
pueblo como guía de sus vidas. Cuando recibieron las Escrituras, se encontraron
con gran sorpresa y contrariedad unos rollos en blanco, y fueron a quejarse al
Buda en persona de que les habían hecho una entrega fraudulenta e hicieron la siguiente
pregunta gritando: “¡¡¡¿Para qué va a servirnos esto?!!!”. El Buda, sonriendo, les
respondió:
“No hay necesidad de
gritar. De hecho, son esos rollos en blanco las verdaderas Escrituras. Pero ya
veo que la gente de la China es demasiado simple e ignorante para creer esto,
de modo que no hay más remedio que darle ejemplares con algo escrito en ellos.”
*Esta es la crónica de Wu Ch´êng-ên, tal como la recoge
Aldous Huxley en su obra “Filosofía Perenne”, en el capítulo 7 “La Verdad”.
Estamos hablando de varios siglos antes de Cristo, cuando
todavía no había internet y la gente no sabía lo que se hacía o pensaba a varios
kilómetros más allá (tenían que pasar años o décadas para que cualquier cosa relevante se transmitiera). El Buda no conocería a Lao-Tse (eran de la misma época, aunque a miles de kilómetros) y su obra póstuma “Tao Te
Ching”. Si lo hubiera conocido, seguro que en esos rollos en blanco habría
escrito, en chino, al menos una de sus sentencias. Pienso en una en particular, que lo resume TODO, por eso me
conmocionó y emocionó cuando la leí:
“La sociedad que sigue
el Tao, usa sus caballos para arar los campos. La sociedad que no sigue el Tao,
usa sus caballos para llevar a los soldados al campo de batalla.”
¿Qué surge ahora mismo?
Los rollos en blanco es lo virginal en la Naturaleza y en el
propio ser humano.
*Pensad en María, la virgen, que por su condición de virgen,
concibió el Verbo divino (Jesús). Pensad también en Muhammad, el ummí-maternal-iletrado,
que gracias a esa condición pudo recibir el Corán y vaciar de ídolos la Kaaba que
construyeron Abraham e Ismael, símbolo de la pureza interior del ser humano.
Lo que quiso enseñar el Buda fue que… (hasta aquí puedo leer,
Mayra dixit).
Vale… Sigo escribiendo, no me puedo callar. A lo mejor
alguien sensible me lee y le sirve de algo.
Pero… Siempre hay un pero.
Pero el ser humano se encarga de superponerlo todo con su propia idolatría.
El ser humano tiende a la idolatría:
sus opiniones fijas, sus sufrimientos, sus angustias por el futuro, sus
resentimientos por el pasado, sus miedos, sus rencores, sus complejos y sus soberbias, sus clases sociales, sus castas, sus anhelos, sus odios, sus
depresiones, sus ideologías, sus barreras, sus fanatismos, en fin, EL EGO. Estamos hablando de los ídolos mentales, los que Nietzsche, el
gran Nietzsche, mi filósofo de mi alma atea juvenil, denunció por ser la gran
desgracia de la humanidad (una de sus grandes obras la tituló “El crepúsculo de
los ídolos”).
*El colmo es la ideología wahabí que tanto daño está haciendo
al islam. En general, cualquier fanatismo religioso, político, racial, futbolístico, etc..
Mensaje en especial para musulmanes (que hoy en día están
sufriendo mucho porque están siendo atacados tanto por dentro como por fuera): a
medida que se van disolviendo los propios ídolos, algo inconmensurable surge,
nuestro tesoro divino, y el resultado es que a la persona le inunda una paz (salâm)
inmensa, que la transmite a los demás (baraka) y deja de ocuparse en juzgar a los demás. Nuestra mente tiende a crear enredos mayúsculos y espinosos, como un zarzal. Cuando el zarzal arde, Allah surge, como le pasó a Moisés (Musa a.s.) en el Monte Sinaí, y todo lo ilusorio se desvanece. Este es el principio del camino
de la pacificación de una sociedad. Este es el camino del Tao para conducir los
caballos a arar los campos. Este es el camino que quiso transmitir el Buda con
sus Escrituras en blanco.
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sábado, 23 de abril de 2016
Hasta que el mismo mar fluye en tus venas
Me tropecé hace un par de semanas con un libro en la biblioteca, un libro de Aldous Huxley, cuyo nombre me sonaba desde jovencito por haber visto en la tele la serie sobre su obra "Un mundo feliz". El libro me atrajo por su título: "Filosofía Perenne", título que remite a la profunda conexión en la experiencia mística de todas las tradiciones espirituales, más allá de todo discurso racional filosófico, religioso, cultural o racial donde los egos campan a sus anchas. Porque hay un más allá de todo discurso, un más allá donde surgen la música, la poesía, la belleza, la naturaleza, el universo, la palabra revelada, el amor... Misma experiencia repetida en todo tiempo y en todo lugar.
Había leído sobre Filosofía Perenne por medio de Guenón y Schuon, grandes pensadores musulmanes europeos del siglo XX y conocedores profundos del hecho espiritual en todo tiempo y en todo lugar. Huxley publicó este libro en 1945, cuando Europa estaba devastada por la guerra. El libro es un recordatorio de muchos textos místicos de todas las tradiciones espirituales de la tierra donde se recuerda que los desvaríos del ego son la principal causa de sufrimiento y guerra en el mundo y que hay un más allá detrás de todo ese discurso racional del ego, de todo intento por "tener razón", un más allá que cuando se accede a él se genera una profunda paz y amor (en árabe se puede hablar de "baraka" y de "salâm"). Donde ya no hay "otro" al que oponerse o de quien defenderse, donde todo está unido a todo en un abrazo maternal. Donde la persona deja de funcionar en modo "piloto automático" y empieza a estar atenta (en árabe "taqwa").
Uno de los textos citados en el libro que más me han impactado por el momento es del poeta inglés Thomas Traherne, que vivió en el siglo XVII, considerado santo en la Iglesia Anglicana, del que voy a citar unos pasajes:
"Nunca gozas del mundo rectamente hasta que el mismo mar fluye en tus venas, hasta que te visten los cielos y coronan las estrellas; y percibes que eres el único heredero de todo el mundo (...) El mundo es un espejo de Belleza Infinita, pero nadie lo ve. Es un Templo de Majestad, pero nadie lo mira. Es una región de Luz y Paz, si los hombres no lo inquietaran. Es el Paraíso de Dios (...) Es el lugar de los Ángeles y la Puerta del Cielo. Cuando Jacob despertó de su sueño, dijo: Dios está aquí, y no lo sabía. ¡Cuán pavoroso es este lugar! No es otro que la Cara de Dios y la Puerta del Cielo."
Me resuena tanto a lo que leí tantas veces...
Es tan diferente del discurso dogmático de todo aquel que pretende tener la razón, el mal humano por excelencia que nos lleva una y otra vez a aniquilarnos los unos a los otros...
Gracias a los terroristas que entran matando a gente inocente en nombre del islam, a la ideología wahhabí que los sustenta, y en el otro bando (en el fondo el mismo), a los xenófobos, a los islamófobos, a los nazis, a los racistas, en general a todo aquel cuya bandera es "lo mío es lo mejor" y "yo sé lo que te conviene", nos estamos dirigiendo a un nuevo holocausto. Es que el ser humano es así, tendente a levantar pedestales a sus ideas exclusivistas, para ellos muy racionales. Por eso Nietzsche, el gran Nietzsche, compañero mío del alma durante muchos años, tituló a uno de sus libros "El crepúsculo de los ídolos", porque el ser humano tiende a la idolatría de sus ideas, las convierte en dioses, y a los falsos dioses se les ha de hacer caer (como hizo Muhammad al volver a Meca y vaciar la Kaaba de ídolos).
Aquellas personas que trascienden su idolatría interior acceden al espacio de donde surge el amor, la poesía, la belleza, lo divino, la palabra revelada, aunque esto no lo capte ni el ateo acérrimo, ni el dogmático ni el terrorista.
Aquí podéis leer más sobre esta obra:
http://kishimotoandres.blogspot.com.es/2006/01/aldous-huxley-la-filosofa-perenne.html
Y aquí una recitación en inglés de su poema "Centuries of Meditation":
https://vimeo.com/73777951
Y aquí una recitación en inglés de su poema "Centuries of Meditation":
https://vimeo.com/73777951
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domingo, 5 de abril de 2015
EL PODER TRANSFORMADOR DE LA PALABRA
- El poder de la palabra
Robert
Dilts puso de relieve, en su libro “El poder de la palabra” (Barcelona, Ed. Urano), el
inmenso poder de la palabra para modelar nuestra percepción,
comportamiento y actitud hacia la realidad cotidiana. El lenguaje
tiene un gran impacto en el ser humano: genera experiencias,
creencias, miedos, esperanzas, proyectos, estados de ánimo,
alegrías, tristezas...
Rafael
Echeverría, en sus obras "Ontología del lenguaje" y "La empresa emergente" (Barcelona, Ed. Granica), destaca el
poder de la conversación dentro del marco de la empresa como muestra de este poder generativo del lenguaje. Por ejemplo, el jefe dice
“Hágase tal cosa”, y tal cosa se hace. Si no hubiera dicho eso,
tal cosa no se habría realizado. Echeverría pone el énfasis en el
poder de las conversaciones entre las personas, las cuales generan
estados de ánimo, acciones determinadas, pensamientos, emociones,
pasiones, sueños, proyectos, etc.
Según Echeverría, el filósofo griego Heráclito,
en el siglo VI a.C., fue el primero en reconocer el poder creador del
mundo a través de la palabra. El Logos, la palabra, según
Heráclito, era el fundamento de todo lo existente y aquello que
transformaba el caos en orden, la multiplicidad en unidad y la unidad
en multiplicidad. Heráclito vivió en Éfeso, Asia Menor, cuando
estaba bajo dominio persa.
Por
otro lado, en arameo, la antigua lengua de los judíos, había una
expresión que reconocía este poder de la palabra: “avara ka
d`avara”, que significaba “La palabra transforma”. Es posible
que este conocimiento haya pasado a Persia durante el cautiverio
judío en Babilonia y que lo hayan recogido los magos persas para
abrir lo que estaba cerrado y hacer posible lo que parecía
imposible. La expresión aramea pasó al persa como “Abracadabra”,
expresión del mundo de la magia conocida por nosotros. Y estos
mismos persas fueron los que gobernaron Éfeso cuando vivía
Heráclito.
Tampoco
extraña que en el Génesis, Yahvé genere el mundo por medio de la
palabra: “Hágase la luz”, y la luz se hizo. Y en el Evangelio de
Juan, “Al principio fue el Verbo”, Verbo-Palabra-Acción. En el Evangelio de Lucas se observa el gran poder de la palabra en el episodio de la sanación del sirviente de un centurión (Lucas 7, 1-10).
Pero
este conocimiento del poder generativo del lenguaje se olvidó durante cientos de años para considerarlo como una mera herramienta descriptiva de la realidad, hasta el
período final del siglo XIX-mitad del siglo XX, cuando Nietzsche,
Heidegger y Wittgenstein, redescubrieron la función generativa del
lenguaje. El lenguaje no tenía solamente una función pasiva
limitada a la descripción de la realidad, sino que el lenguaje
creaba realidad.
- La palabra parábola
La
palabra griega “parabolós” derivó en nuestra “palabra”, a
la parábola como figura geométrica y a la parábola del Evangelio.
Etimológicamente procede de la composición de:
- la preposición “para”, que significa “junto a”, y
- el nombre “bolós”, que significa “bola que se lanza”. De “bolós” deriva también metabolismo (o cómo el bolo alimenticio se digiere a través del sistema digestivo), balística (ciencia que estudia toda bala que se dispara), embolia (trastorno provocado por un coágulo que bloquea la circulación de la sangre), etc.
En el Evangelio, la parábola es un relato alegórico, es
decir, que tiene un nivel de comprensión aparente que llega a todo
el mundo, al mismo tiempo que tiene otros niveles de comprensión más
profundos que no todos llegan a intuir. Parece como si esta
parábola fuera una bola que se lanza (la historia aparente)
acompañada (para=junto a) de uno o varios significados más
profundos. No todas las personas a las que llega esta “bola”
entienden sus significados más profundos. Muchos de los cuentos
tradicionales son parábolas, por eso su poder para hacer aflorar la sabiduría interna innata de cada persona.
En geometría, la parábola es una curva cuyas ramas se alejan hacia el infinito. El científico Jorge Wagensberg, en su obra "La rebelión de las formas" (Barcelona, Ed. Tusquets), nos da una definición de la parábola como objeto para emitir y recibir señales del espacio:
“La
parábola concentra lo que llega del infinito, o manda al infinito lo
que se irradia de su foco. Eso, y no otra cosa, es empezar a
comprender la parábola.”
Sustituyamos la “parábola” geométrica por la “palabra” del lenguaje, a ver qué nos sugiere:
“La
palabra
concentra lo que llega del infinito, o manda al infinito lo que se
irradia de su foco. Eso, y no otra cosa, es empezar a comprender la
palabra.”
Aquí
está el poder y la proyección de la palabra humana en el mundo.
Dejamos a nuestros lectores y nuestras lectoras su propia reflexión sobre este asunto tan
crucial en el ser humano.
Y
para apoyar esta afirmación, qué mejor que dos cuentos:
EL PODER DE LA PALABRA
Había
una vez un samurái que era muy diestro con la espada y a la vez muy
soberbio y arrogante. El samurái tenía una creencia: él solo se
creía alguien cuando mataba a un adversario en un combate y, por
eso, buscaba continuamente ocasiones para desafiar a cualquiera ante
la más mínima afrenta. Era de esta manera como el samurái mantenía
su idea, su concepto de sí mismo, su férrea identidad.
En
una ocasión, este hombre llegó a un pueblo y vio que la gente
acudía en masa a un lugar. El samurái paró en seco a una de
aquellas personas y le preguntó:
- ¿Adónde
vais todos con tanta prisa?
- Noble
guerrero –le contestó aquel hombre que, probablemente, empezó a
temer por su vida- vamos a escuchar al maestro Wei.
- ¿Quién
es ese Wei?
- ¿Cómo
es posible que no le conozcas, si el maestro Wei es conocido en toda
la región?
El
samurái se sonrió como un estúpido ante aquel aldeano y observó
el respeto que aquel hombre sentía por ese tal maestro Wei y que no
parecía sentir por un samurái como él. Entonces decidió que aquel
día su fama superaría a la de Wei y por eso siguió a la multitud
hasta que llegaron a la enorme estancia donde el maestro Wei iba a
impartir sus enseñanzas.
El
maestro Wei era un hombre mayor y de corta estatura por el cual el
samurái sintió de inmediato un gran desprecio y una ira contenida.
Wei
empezó a hablar:
-En
la vida hay muchas armas poderosas usadas por el hombre y, sin
embargo, para mí, la más poderosa de todas es la palabra.
Cuando
el samurái escuchó aquello, no pudo contenerse y exclamó en medio
de la multitud:
- Sólo
un viejo estúpido como tú puede hacer semejante comentario.
Entonces,
sacó su katana y agitándola en el aire, prosiguió:
-Ésta
sí que es un arma poderosa y no tus estúpidas palabras.
Entonces
Wei, mirándole a los ojos, le contestó:
- Es
normal que alguien como tú haya hecho ese comentario. Es fácil ver
que no eres más que un bastardo, un bruto sin ninguna formación, un
ser sin ningunas luces y aun absoluto hijo de perra.
Cuando
el samurái escuchó aquellas palabras, su rostro enrojeció y con el
cuerpo tenso y la mente fuera de sí empezó a acercase al lugar
donde Wei estaba gritándole:
- ¡¡¡Anciano,
despídete de tu vida porque hoy llega su fin!!!!!!
Entonces,
de forma inesperada, Wei empezó a disculparse:
- Perdóname,
gran señor, sólo soy un hombre mayor y cansado, alguien que por su
edad puede tener los más graves de los deslices. ¿Sabrás perdonar
con tu corazón noble de guerrero a este tonto que en su locura ha
podido agraviarte?
El
samurái se paró en seco y le contestó:
- Naturalmente
que sí, noble maestro Wei, acepto tus excusas.
En
aquel momento Wei le miró directamente a los ojos y le dijo:
- Amigo
mío, dime: ¿Son o no son poderosas las palabras?
Otro cuento muy aclaratorio del poder de las palabras es el de las tres orugas de seda:
EL PODER DE LA IMAGINACIÓN
Había
una vez tres orugas de seda que ignoraban su futuro como mariposas.
Sus nombres eran: Pesimista, Realista e Idealista. Se les acercaba la
hora de su transformación y empezaron a sentir los primeros
síntomas.... Su voraz apetito fue desapareciendo, su movilidad
menguaba a gran velocidad y, finalmente, sintieron como el capullo
les aislaba del mundo conocido, de la seguridad de lo cotidiano. En
la oscuridad del misterio de su futuro, tuvieron pensamientos
distintos. Las palabras que se dirigieron a ellos mismos eran
diferentes:
Pesimista
se dijo a sí mismo que estaba viviendo el final de su vida, y en lo
más profundo de su sentir, se despidió de los buenos momentos.
Realista
se dio ánimos diciéndose que todo aquello sería momentáneo y que,
tarde o temprano, todo volvería a la normalidad.
Idealista
sintió que aquello que le estaba ocurriendo podría ser la
oportunidad para que se cumpliese su sueño más preciado: poder
volar como un pájaro. Y aprovechó la oscuridad para perfeccionar
sus sueños.
Cuando
los tres capullos se abrieron, dejaron ver tres realidades iguales y
distintas a la vez:
Pesimista
era una bellísima mariposa, pero estaba muerta... Había muerto de
miedo.
Realista
era una hermosísima mariposa, pero a pesar de ello, empezó a
arrastrarse como cuando era oruga. Con satisfacción, dio las gracias
al cielo por haber podido seguir igual que antes.
Idealista,
nada más ver la luz del día, buscó sus alas... y al verlas, su
corazón rezumó alegría, emprendió el vuelo, como un pájaro, y
dio las gracias, repartiendo su dicha por todo el bosque.
- FRASES SOBRE EL PODER DE LA PALABRA
Crane,
Stephen: "El que puede cambiar sus pensamientos puede cambiar su
destino."
Ford, Henry: "Si crees que lo puedes hacer, tienes razón. Si crees que no lo puedes hacer, también tienes razón."
Gandhi,
Mahatma: "Observa tus pensamientos, se convertirán en tus
palabras. Observa tus palabras, se convertirán en tus acciones.
Observa tus acciones, se convertirán en tus hábitos. Observa tus
hábitos, se convertirán en tu carácter. Observa tu carácter, se
convertirá en tu destino."
Bibliografía:
DILTS, R. (2003). El poder de la palabra. Barcelona: Ed. Urano.
- ECHEVERRÍA, R. (2000). La empresa emergente. La confianza y los desafíos de la transformación. Barcelona: Ed. Granica.
- ECHEVERRÍA, R. (2008). Ontología del lenguaje. Barcelona: Ed. Granica.
- AYA, A. (2013). El arameo en sus labios. Saborear los cuatro evangelios en la lengua de Jesús. Barcelona: Ed. Fragmenta.
- WAGENSBERG, J. (2004). La rebelión de las formas. Barcelona: Tusquets Ed. Pág. 242.
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