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domingo, 4 de octubre de 2015

Dormir sobre una piedra

Hace muchos años, cuando mi amigo Hesham me daba clases de árabe, me puso una cinta de cassette con la grabación de un poema impresionante del poeta sirio Nizzar Qabbani, un poema recitado por el mismo poeta en un recital en Egipto, acompañado por una guitarra y con el sonido de las ovaciones del público de fondo, una cosa normal en un país con una cultura que ama la poesía y donde los poetas recitan ante grandes auditorios. El poema me gustó tanto que lo memoricé y se me quedó, de vez en cuando lo recuerdo y lo recito porque me gustan las imágenes que genera. El tema es el trauma de la salida de la tierra natal, para huir de la pesadilla de la miseria, de la guerra y de la tiranía:
 
 
Patria, decidí asesinarte con el viaje,
reservé mi billete,
y me despedí de los campos de trigo, de los riachuelos y de los árboles.
Puse en mi bolsillo las imágenes de los campos, 
la firma de la luna,
el rostro de mi amada
y el aroma de la lluvia.
Mi corazón está contigo,
y tú, patria, estás durmiendo sobre una piedra.
 

قررت يا وطني اغتيالك بالسفر

وحجزت تذكرتي

وودعت السنابل ، والجداول ، والشجر

وأخذت في جيبي تصاوير الحقول

أخذت إمضاء القمر


وأخذت وجه حبيبتي

وأخذت رائحة المطر

قلبي عليك .. وأنت يا وطني تنام على حجر
 
La metáfora de dormir sobre una piedra se refiere a algo sempiterno en el ser humano, algo que está pasando actualmente con tantas personas jóvenes y con carrera que huyen de la pesadilla de España, España, que está durmiendo sobre una piedra.

Y cómo se parece a lo que está pasando en Siria, que está durmiendo sobre una piedra, donde la locura de la guerra ha destruido este gran país y ha provocado miles de muertos y exiliados. Y lo mismo en Irak y en Afganistán.
 
Y cómo se parece a lo que está pasando en la mayoría de los países árabes, los que hicieron su "primavera árabe", países que continúan durmiendo sobre una piedra, porque están cambiando una tiranía por otra. Y los que no hicieron "primavera árabe", porque la tiranía aplastó cualquier disidencia de raíz...

Y cómo se parece a lo que está pasando en el interior de muchas personas, que están durmiendo sobre una piedra, porque no encuentran la manera de mejorar sus vidas y de disolver el lastre de la ansiedad que transforma el vivir en una continua pesadilla.





sábado, 14 de marzo de 2015

Sembrar vientos y recoger tempestades

Si echamos un vistazo atento al fenómeno moderno del terrorismo yihadista, podemos ver varias cosas:
1. Deseo de venganza por el desastre de la guerra de Irak (invasión por USA, las torturas y vejaciones en la prisión de Abu Ghraib), de la guerra de Afganistán, del genocidio del pueblo palestino, y aún más lejos, de la colonización, las cruzadas y la pérdida de Al-Andalus.
2. La idea de que el islam es la única religión verdadera y que al final vencerá en el planeta.
3. La ideología wahabí excluyente y represora que tiene secuestrada al islam que enseñó el Profeta Muhammad s.a.s. para liberar al ser humano de ideologías y sufrimiento. En los últimos 30 años, esta ideología, con su inmenso poder económico y mediático, ha suplantado al verdadero islam de la paz, la confianza, el respeto, el amor y la sabiduría.
4. Una buena parte de los/las terroristas han sido educados en Europa, en el sistema educativo occidental, que se han sentido discriminados por ser hijos o hijas de inmigrantes marroquíes, argelinos, etc. Otras son personas conversas con furor de neófito. La mayoría son personas musulmanas de origen educadas en la doctrina de la venganza y del exclusivismo religioso.

En este último punto encuentro una dinámica de fondo muy poderosa para empujar a muchas personas jóvenes y familias enteras a buscar bajo la bandera pirata del EI lo que Europa no les ha dado: reconocimiento, sentido de vida. El tema clave es la islamofobia, xenofobia, racismo, da igual. Una vez una amiga mía marroquí me lo dijo muy claro: "Es que no nos quieren", refiriéndose a "nosotros", los autóctonos, que "no queremos" a los moros. Cada vez que ha habido polémica en un pueblo o ciudad porque una parte de la ciudadanía no quiere una mezquita (mejor dicho, un simple local donde rezar) en su barrio o en su calle, pienso: "¿Cómo se deben sentir los niños de las comunidades musulmanas cuando se ven rechazados de esta manera o los envían a los polígonos industriales, como si fueran ciudadanos de segunda o tercera?". ¿Cómo se debe sentir un joven bien formado cuando ve su curriculum rechazado y sin mirar, solamente porque en su cabecera está escrito un nombre árabe?

En la Europa super racista (el racismo no es solo europeo, es un fenómeno que se da a gran escala en el planeta), el rechazo al moro y la islamofobia han favorecido que ahora tengamos lo que tengamos. Hay una palabra moderna que todavía no he visto aplicada a esto: mobbing. Lo que yo veo es un mobbing social de acoso y derribo a lo que no se ajusta a lo que se considera "integrado".



Esto es lo que yo comprendo sobre este fenómeno, y creo que el antídoto o la medicina ante tal desastre es de sobras conocido: un poco más de humanidad y de comprensión y menos soberbia. Y también atreverse a sentarse con un marroquí a tomar el te, esto puede ayudar mucho, y preguntarle por su familia y su situación, y también hablar con los niños y las mujeres, que con todo lo que está pasando cada vez hay más depresión y aislamiento. Las mujeres no tenían suficiente con el machismo de muchos de sus varones, no. Cada día más sufren el estigma de que cualquiera de ellas son potenciales terroristas. Y sus hijos. Esto es muy grave, pónganse en su lugar.



Y mientras tanto, el gran negocio de la guerra sigue dando pingües beneficios a las industrias del armamento del hombre blanco. ¿Os habéis preguntado quién proporciona los tanques, los uniformes naranjas de Guantánamo y toda la tecnología a los piratas del EI, el "enemigo perfecto" que alimentará la guerra por los siglos de los siglos?



Me acuerdo de la novela 1984 de George Orwell.



Con todo lo que ha pasado y lo que todavía pasará, el islam ha pasado de ser una religión generadora de una civilización doctísima que iluminó el Medievo, a ser una mera religión de terroristas y fanáticos. En el Corán y en la pedagogía del Profeta está bien claro que, aún existiendo el derecho a vengarse en su justa medida, lo mejor es perdonar. Porque la violencia de la venganza crea más violencia, y eso está en las antípodas de la generación y del fomento de la paz, que a eso se refiere la palabra "islam". Solamente se puede pacificar una sociedad cuando sus individuos están pacificados, y solamente se consigue eso cuando las personas disuelven sus ideologías y su estrechez de miras y dejan de matarse los unos a los otros. Eso es un trabajo espiritual. No es más que limpiar el ego, o el corazón, de tanta soberbia y tanta ilusión de ser los únicos buenos de la película. Esto lo escribo tanto para nosotros los "occidentales" como para los fanáticos y terroristas que dicen actuar en nombre del islam.