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sábado, 20 de mayo de 2017

Seguridad y estabilidad (o inseguridad e inestabilidad)

Hace unos días leí esta entrevista a la neurofisióloga Sally Goddard Blythe en La Vanguardia, cuyo enlace tenéis abajo. Según su conclusión después de muchos años de estudios con niños, aprender a moverse y mantener el equilibrio permite a los niños, futuros adultos, sentirse seguros y estables en el espacio. Y ese sentirse seguros y estables en el espacio (cosas tan sencillas como saber montar en bicicleta, trepar a un árbol, dar volteretas, patinar, nadar, saltar o jugar en el suelo) transfiere seguridad y estabilidad a la mente. Aprenden mejor y ganan en habilidad para desenvolverse en la vida.

Yo de niño nunca aprendí a montar en bici. A mis 50 años, todavía sigo sin saber montar en bici. Nunca aprendí a dar volteretas ni a trepar un árbol, ni patinar, fui un niño torpe. Esa torpeza se transfirió a mi personalidad. Creo que mi tartamudez es otro síntoma relacionado. A pesar de mi curriculum potente y mi alto coeficiente intelectual, mi inseguridad me ha llevado a un camino profesional discretito, que acepto de buen grado y en el que espero progresar. 

A lo largo de estos años, para compensar esta inseguridad, he iniciado una actividad intelectual, algunas veces en público (como cuando di varias conferencias venciendo el miedo y aprendiendo a sentirme a gusto delante del público), y básicamente por escrito, por medio de mis dos blogs.

Para lo de aprender en bici, todavía estoy a tiempo, en Barcelona enseñan a adultos a montar en bici, parece más fácil de lo que siempre he creído. Y lo de dar volteretas, también me lo estoy pensando.

En el fondo, escribo siempre sobre lo mismo. Los humanos "nos hacemos la picha un lío" con cosas que nos enredan. El ser humano libre es realmente libre cuando se libera de las ataduras de los mensajes encriptados de la infancia. Esos mensajes que dicen "tú no puedes" hacer esto o lo otro o crees que "esto es así y no puede ser de otra manera". Juicios. Falsas creencias. De momento soy un teórico de la liberación, en la práctica tengo todavía muchas ataduras, muchos enredos.

http://www.lavanguardia.com/lacontra/20170518/422692904205/movimiento-y-aprendizaje-estan-relacionados.html


domingo, 27 de noviembre de 2016

Así habló Zarathustra IV, homenaje a Nietzsche

ALSO SPRACH ZARATHUSTRA
Friedrich Nietzsche

IV

Zarathustra aber sahe das Volk an und wunderte sich. Dann sprach er also:
Der Mensch ist ein Seil, geknüpft zwischen Tier und Übermensch - ein Seil über einem Abgrunde.
Ein gefährliches Hinüber, ein gefährliches Auf-dem-Wege, ein gefährliches Zurückblicken, ein gefährliches Schaudern und Stehenbleiben.
Was groβ ist am Menschen, das ist, daβ er eine Brücke und kein Zweck ist: was geliebt werden kann am Menschen, das ist, daβ er ein Übergang und ein Untergang ist.

Zarathustra contempló al pueblo y se maravilló. Después habló así:
El ser humano es una cuerda tendida entre la bestia y el ser humano superior – una cuerda sobre un abismo.
Un peligroso ir más allá, un peligroso detenerse, un peligroso volver atrás, un peligroso vacilar y un peligroso estar de pie.
Lo más grande del ser humano es que es un puente y no una meta. Lo de que debemos amar en el ser humano es que consiste en un tránsito y un ocaso.

Ich liebe die, welche nicht zu leben wissen, es sei denn als Untergehende, denn es sind die Hinübergehenden.
Ich liebe die groβen Verachtenden, weil sie die groβen Verehrenden sind und Pfeile der Sehnsucht nach dem andern Ufer.

Yo amo a quienes no saben vivir sino para desaparecer, para anularse, pues esos son los que pasan más allá.
Yo amo a los grandes menospreciadores, porque son los grandes veneradores, flechas de deseo que ansían pasar a la otra orilla.

Ich liebe die, welche nicht erst hinter den Sternen einen Grund suchen, unterzugehen und Opfer zu sein: sondern die sich der Erde opfern, daβ die Erde einst des Übermenschen werde.
Ich liebe den, welcher lebt, damit er erkenne, und welcher erkennen will, damit einst der Übermensch lebe. Und so will er seinen Untergang.

Yo amo a quienes no buscan tras las estrellas alguna razón para desaparecer o convertirse en ofrenda para inmolarse, sino que se ofrendan a la tierra para que algún día esta sea del Ser humano superior.
Yo amo a quienes viven para el conocimiento y tratan de saber, para que algún día llegue a existir el Ser humano superior. Y es así como quieren su propio ocaso.

Comentario

En el mundo, en todo lugar y en todo tiempo, ahora y en el pasado, han habido unos pocos individuos que se acercan o realizan ese mítico Ser humano superior, otros pocos individuos que se acercan a la bestia, y la mayoría, que, trabajosamente se mueven en la cuerda floja, que Nietzsche describe como puente. El mundo es una batalla entre estos tres tipos humanos, por eso encontramos desde lo más sublime hasta lo más perverso, de gente con una vida que pasa de largo sin grandes contratiempos a gente con vidas convulsas, frenéticas, maravillosas o trágicas.
El ego es a lo que se refiere Nietzsche como digno de desprecio, lo que es digno de ser anulado o desaparecido, para poder pasar a la otra orilla aquí y ahora. Vivir sin ego. Esa es el gran experiencia espiritual de Nietzsche, el paradigma de los filósofos ateos, por eso lo encuentro tan auténtico, por eso me llena tanto. Es la misma experiencia expresada de mil y una maneras desde la antigüedad. ¿No será que ese Ser humano superior es el equivalente islámico al Al-Insán al-Kámil, el “ser humano completado”, el que ha recompuesto sus piezas rotas?
Vivir sin ego, eso es lo mismo que dice un compatriota moderno suyo, Eckhardt Tolle, y lo mismo que han dicho los grandes personajes espirituales de la humanidad. Y el hombre moderno, todavía sufriendo por los callejones, lamentándose, quejándose, rabiando por el dolor de las heridas...
Vivir sin ego, el ocaso, desaparecer, anularse... Para llegar a la otra orilla, en esta vida ya.
Por eso Nietzsche, como Krishnamurti, son maestros del “la ilaha”, no dioses, no ideologías, algo a tener en cuenta para muchos musulmanes, tan fanatizados, tan trastornados por la ideología. Y también para los que buscan.

domingo, 11 de septiembre de 2016

El doble filo de la religión

Del libro "Filosofía Perenne" de Aldous Huxley (cap. 24):

Existen, al parecer, dos razones fundamentales para la observada evolución de las religiones históricas:

1) La mayoría de la gente no desea espiritualidad ni liberación, sino más bien una religión que le procure satisfacciones emotivas, respuestas a los ruegos, facultades supranormales y una salvación parcial en alguna suerte de cielo póstumo.

Esta mayoría de gente no quiere complicarse la vida con ir más allá de su pequeño yo. Quiere una ayuda sencilla en forma de religión o filosofía de vida para ir tirando en su vida cotidiana, tal como observa Huxley.

2) Algunos de los pocos que desean espiritualidad y liberación encuentran que, para ellos, los medios más eficaces para tales fines son las ceremonias, "vanas repeticiones" y ritos sacramentales. El participar de estos actos y pronunciar estas fórmulas es para ellos el recordatorio más potente de la eterna Base de todo ser. Es por su propia inmersión en los símbolos por donde pueden llegar más fácilmente a un punto de intersección entre la criatura y el Creador (...). Cada cosa, suceso o pensamiento puede, por tanto, convertirse en puerta por donde tal vez salga un alma del tiempo para entrar en la eternidad. Por esto la religión ritualista y sacramental puede conducir a la liberación.

La vía mística judía, cristiana y musulmana se basa en esto. Los mismos actos rituales y las fórmulas observadas en el punto anterior son medios para ir más allá del pequeño yo. La persona está totalmente abierta a lo interior y a la exterior, sin opiniones cosificadas sobre las cosas, sin prejuicios, sin juicios, sin emociones incontroladas. El pequeño yo ya no está y surge el gran YO, lo divino, el tesoro oculto del ser humano. Estar en presencia de una persona de tal calibre es otra cosa. Jesús era así, Muhammad también, Buda, Moisés... En la vida cotidiana en todo tiempo y lugar han habido y hay personas que se acercan a su nivel, pero que ni se dan cuenta de ello, porque su pequeño yo no está. No van de nada. Cada palabra, cada cosa, cada suceso, cada pensamiento, cada emoción, son puertas hacia lo que va más allá de lo aparente. Pero esto solo lo ve la persona capaz de verlo. No la gente común que no quiere complicaciones, que se queda satisfecha solamente asomándose a la superficie desde la visión de su pequeño yo (de ahí que surjan tantos errores de conducta y de doctrina).

Pero, al mismo tiempo, todo ser humano ama el poder y la exaltación de sí mismo, y toda consagrada ceremonia, forma verbal o rito sacramental es un cauce por donde puede afluir fuerza del fascinador universo psíquico al universo de los yo encarnados. Por esto la religión ritualista y sacramental también puede alejar de la liberación.

Los actos rituales y las fórmulas del primer punto son armas de doble filo para quien tiende a hinchar su pequeño yo. El resultado va desde una mera hinchazón del "yo" y "lo mío" hasta el fanatismo de "lo mío es lo mejor" y "yo sé lo que te conviene". Los fanáticos arrogantes y los terroristas son los casos más extremos. No es más que mera idolatría del "yo" y "lo mío". El resultado es que todo lo que se sale de su esquema mental es despreciable, bicho que se ha de eliminar.

Por eso el Corán es un libro que tanto es referencia para el sufi, como para el dogmático, como para el terrorista.También la Biblia, para el caso judío y cristiano. Por eso lo del doble filo de la religión. Quien tiende a dejarse dominar por su pequeño yo, el texto favorece sus intereses de poder. Quien no va de nada, el texto le habla de sus significados ocultos. Y es cuando del pecho de la persona surgen los arroyos de leche y miel, dicho de una manera coránica, al mismo tiempo poética. Sería tan bello que surgieran personas así, muchas, y que la voz del islam ya no fuera monopolio de dogmáticos, fanáticos y terroristas. Así el islam sería la admiración del mundo. Es solo un sueño. Soñar no me lo impide nadie. 

Ali, yerno y primo de Muhammad, expresó magistralmente el hecho religioso en el ser humano:

Hay tres tipos de personas religiosas: la del esclavo, la del comerciante y otra. El esclavo cumple con la religión por miedo al castigo. El comerciante cumple con la religión por afán de recompensa. El otro es el que cumple con la religión por amor desinteresado. De los dos primeros el mundo está lleno. De los otros, se encuentran a faltar (*).

El pequeño yo cabe en un puño apretado para asegurarse que "lo mío sigue siendo mío". Al GRAN YO no lo abarcan ni los cielos ni la tierra. Los brazos abiertos para  abrazar desinteresadamente a quien quiera dejarse abrazar. Nuestro fondo sagrado. O Base divina, como lo describe Huxley.


(*) Este hadiz está pendiente de mostrar el texto original en árabe y su traducción al castellano.